MADRID
El pánico volvió a desatarse ayer en los Bolsas europeas ante el temor de que la banca del Viejo Continente no pueda hacer frente mañana als vencimiento de 442.40 millones de euros que tienen prestados del Banco Central Europeo (BCE). Se trata del primer vencimiento anual del programa extraordinario que habilitó el BCE al 1%, ante la crisis de liquidez que se registró, y que provocó la mayor cifra prestada por esta institución financiera.
El último préstamo anual del BCE se produjo en diciembre pasado y el semestral el 12 de mayo. Pero el pasado 10 de junio se ha tomado la decisión de prorrogar los préstamos trimestrales hasta finales de año, de manera que se realizarán los próximos días 30 de junio, 28 de julio, 25 de agosto y 29 de septiembre para garantizar líneas de liquidez —garantizadas con activos— hasta el 23 de diciembre, fecha que coincidirá con el vencimiento del último préstamo anual.
Depósitos en el BCE
A pesar del temor desatado ayer en las Bolsas ante posibles insolvencias, las fuentes financieras consultadas aseguran que son «absolutamente infundados» los temores, porque de los 442.40 millones que vencen se espera que se refinancien entre 250.000 y 300.000 millones. Pero es que además, la banca europea tiene depositados en el BCE 300.000 millones, de los que posiblemente tirarán.
Las mismas fuentes añaden que la situación de la banca española no es comparable con la griega, la portuguesa o la irlandesa. En concreto, y según los últimos datos de mayo pasado, la banca española tiene tomados del BCE en la actualidad 85.600 millones de euros, que suponen un 2,4% del total de los activos del sector financiero de nuestro país y el 8,5% del PIB. La banca griega tiene 84.300 millones en préstamos del BCE, que representan el 16% de sus activos y el 35% del PIB. La portuguesa dispone de 35.100 millones de las líneas de liquidez del BCE, lo cual representa el 6,5% de los activos de
los bancos y el 20,9% del PIB. En cuanto a la banca irlandesa, tiene 84.100 millones, que suponen el 5% de sus activos y nada menos que el 51% del PIB de ese país.
En todo caso, la situación de la banca española es más bien comparable con la alemana en este sentido, pues las entidades financieras del país germano tienen préstamos del BCE por valor de 131.000 millones de euros, o que representa el 2% de los activos de la banca y el 5,5% del PIB.
Desplome en las Bolsas
Sin embargo, el miedo es libre y las Bolsas europeas cayeron sistemáticamente arrastrados en general por los bancos, siendo la española la peor, puesto que el Ibex 35 se dejó un 5,45%, la tercera mayor caída del año. La Bolsa de Milán bajó un 4,44%, el CAC 40 de París cedió un 4,01%, el DAX 30 de Fráncfort cayó un 3,33% y el FTSE 100 de Londres descendió un 3,10%.
En cuanto a los bancos, los españoles en concreto fueron también unos de los más castigados. Así, Bankinter perdió un 8%, el BBVA un 7,24%, Santander un 6,79% y Popular un 6,73%. Entre los europeos destacaron Crédit Agricole, que retrocedió un 7,94%, BNP Paribas cayó un 6,92%, Société Générale un 6,45%, ING un 6,15%, Unicredito un 5,7% y Deutsche Bank un 4,19%.
Tras unos días de tranquilidad, el nerviosismo también volvió a los mercados de deuda pública. El diferencial con el bono alemán, que tras superar a mediados de junio los 220 puntos básicos lograba había logrado bajar a menos de 170, volvía ayer a superar los 200 puntos. Así, mientras la rentabilidad de la deuda española a diez años superaba el 4,6% , la del bund alemán se situaba por debajo del 2,6%.
Y este aumento de la prima de riesgo se produce en vísperas de que el Tesoro afronte uno de los mayores vencimientos de deuda del año, más de 24.000 millones de euros durante el mes de julio. Unos vencimientos que en días anteriores provocaron incertidumbre en los mercados ante la posibilidad de que España no fuera capaz de afrontar estos
pagos, algo que han descartado tajantemente desde el Gobierno español. De hecho, en las últimas subastas el Tesoro logró colocar sus emisiones con elevada demanda pero, eso sí, se vio obligado a elevar considerablemente el tipo de interés.
En este entorno, el Estado español afronta mañana una de las cuatro subastas previstas para el mes de julio. Se trata, en este caso, de bonos a cinco años. La siguiente cita con los mercados es dos semanas después, el 15 de julio, cuando se prevé emitir deuda a largo plazo, en este caso obligaciones. Las colocaciones se completarán el 20 y el 27 con emisión de letras, en este caso de tres, seis, doce y dieciocho meses.
Y si el Estado español tiene dificultades para colocar su deuda, las que afrontan el resto de administraciones públicas es mayor. Ayer la agencia de calificación crediticia Standard&Poor's dio un pequeño empujón a las autonomías, al emitir una nota en la que valoraba el último acuerdo firmado con el Gobierno central para garatizar la sostenibilidad de las finanzas públicas. S&P asegura, que este acuerdo, por el que las autonomías se comprometen a reducir su déficit en unos 12.600 millones de euros, «supone un primer paso sólido para la estabilización del perfil crediticio de las comunidades». La agencia mantiene la perspectiva negativa sobre las autonomías calificadas, pero asegura que podría revertir a estables si se implementan las medidas acordadas.






