No va a ser esta huelga la primera vez que se han vivido momentos de tirantez en el Metro. La historia de esta empresa está repleta de episodios de alta tensión a cuenta, por lo general, de la negociación colectiva y de los derechos de los trabajadores. El paro ha sido la medida recurrente de los sindicatos representados en este transporte público.
Se han producido múltiples llamadas de atención por parte de los Gobiernos de turno cuando el conflicto se radicalizaba: del central cuando no había regional y de ambos ya entrados en el Estado de las autonomías. Se recuerda, incluso, haber llegado a la «militarización» del servicio en plena Transición política y durante el franquismo.
Trabajadores ya veteranos en Metro recordaban ayer que cuando en España gobernaba UCD sí se llegó a «militarizar» el Metro. Esta empresa estaba, de algún modo, integrada en Renfe. Todos eran «ferroviarios». Cuando los aspirantes al puesto de conductor se examinaban lo hacían en Renfe, aunque luego pidieran Metro para trabajar y se les adjudicara su empleo en el suburbano. Llevaban uniforme y con él tuvieron que conducir los trenes de Metro tras una huelga que se había radicalizado y en la que no se cumplieron, tal y como amenazan con la que se inicia hoy, los servicios mínimos.
Nuevos momentos de gran tensión en enero de 1991. También hubo una huelga. No se llegó a conducir con uniformes pero sí se recuerda que Enrique Barón, el entonces ministro de Transportes del Gobierno de Felipe González, «llamó “reos de sedición” a los huelguistas», explica Vicente Rodríguez, actual líder del Sindicato de Conductores. En aquel preciso momento, el presidente de la Comunidad de Madrid era el socialista Joaquín Leguina y el responsable del Transporte en la región Julián Revenga.
Desde el Sindicato de Conductores adviertían ayer que «el paro que comienza hoy puede sumir a Madrid en un caos».



