Sara Carbonero es guapa, novia de Iker Casillas y periodista deportiva enviada especial de Telecinco al Mundial de Sudáfrica. Eso es lo que se está contando de ella, para criticarla por todos lados, en estos días. Pero yo voy a decirlo al revés y de forma mucho más correcta: Sara Carbonero es enviada de Telecinco al Mundial de Sudáfrica por ser periodista deportiva y, además, novia, y muy guapa, del portero de la selección nacional.
Si el Mundial se hubiera celebrado el verano pasado, cuando ella aún trabajaba en la Sexta y no tenía novio famoso, la periodista habría aparecido en esa cadena comentando los partidos y entrevistando después a los jugadores de nuestra selección camino del vestuario. Y a nadie le parecería mal. Acostumbrados como estamos a que la televisión prime, por aquello de la imagen, a las chicas guapas sobre las chicas feas para colocarlas ante las cámaras, Sara sería una más de las reporteras enviadas a Sudáfrica. Lo que le ha hecho saltar al primer plano y convertirse en el centro de un debate en el que han intervenido desde «The Times» de Londres hasta el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid ha sido el «morbo» provocado por su relación con Casillas, explotado por Telecinco hasta el punto de conseguir de la FIFA el puesto junto a una portería para que su periodista estrella transmita desde allí sus crónicas.
Eso es Sara: una periodista estrella. Y eso es lo que, para bien o para mal, fabrica la televisión: periodistas estrella que poco tienen que ver con las periodistas que editan en un ordenador lo que a la mañana siguiente publican los periódicos o las que preparan guiones para que el presentador de un programa de radio entreviste en las ondas a algún personaje. Pero todo eso es periodismo, que conste, como lo es lanzarse al césped al terminar un partido micrófono en mano, en compañía de un cámara, para entrevistar a los jugadores de un equipo de fútbol. Y como no lo es, por cierto, ese pseudoperiodismo del corazón (o las vísceras) empeñado en narrar las interioridades de la vida de la gente.
Puesto que Sara Carbonero es periodista deportiva ¿qué querían sus críticos, que se quedara en Madrid para no encontrarse en Sudáfrica con Casillas? Se equivocan: ella trabaja bien y, por cierto, elige estupendamente a sus novios. Así que formulo un doble deseo: que España gane y que ella nos lo cuente.


