El acto de toma de posesión del nuevo rector de la USC, que tuvo lugar durante la mañana de ayer en el Pazo de Fonseca, se convirtió en el escenario idóneo para que el rector entrante, el químico Casares Long, se refierese en su discurso a la difícil labor que tiene por delante. Aunque de un modo sucinto y abreviado, el catedrático remarcó durante su intervención los retos a los que la USC se ha de enfrentar en los próximos cuatro años. Así, la redacción de los nuevos estatutos —que afectarán a todos los sectores de la comunidad universitaria— y la aprobación de un plan de financiación viable y transparente se erigen como sus principales preocupaciones.
Ahondando en esta última cuestión, Long explicó que la financiación por alumno en el sistema universitario de los EE.UU. es «entre dos y cinco veces la media de las universidades españolas», por lo que recalcó que «si aspiramos a estar entre los mejores tenemos que disponer de recursos comparables a ellos». A estas necesidades, el rector sumó la aplicación de un nuevo plan de estudios que se ajuste al marco del Espacio Europeo de Educación Superior.
A la toma de posesión asistió también el líder de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, quien ejerció como director del acto. En las palabras que dirigió al abarrotado auditorio, el popular describió al ente universitario como «un oasis en plena crisis». Asimismo, Feijóo afirmó que «la Galicia de hoy no es débil ni está aislada», a lo que agregó que «no hay un momento de libertad en la historia de nuestro país como el que hoy disfrutamos». Además, el presidente tuvo palabras para el rector saliente, Senén Barro, a quien dedicó un «misión cumplida, Senén. Gracias por estos ocho años».
Contrapunto emotivo
Senén Barro puso, además, el contrapunto emotivo de la jornada, al emocionarse durante la lectura de su discurso de despedida. Fue, en concreto, al recordar el
tiempo que había robado a su vida familiar cuando la voz del catedrático se quebró. «A mí me parió esta universidad y me lo dio todo en el ámbito profesional, aunque en el personal me quitara tanto». Tras intentar retomar el hilo de su intervención, el auditorio le ofreció su respaldo a través de un espontáneo aplauso, que él agradeció. Al rematar, el docente pidió disculpas a todos aquellos que se habían sentido «decepcionados y defraudados» con su gestión. Para despedirse, el físico echó mano del refranero popular, exclamando que ahora «pasaré a mejor vida, pero no lloren por mí, porque será sólo en el sentido terrenal, espero».
Uno de los temas que inevitablemente salió a relucir en los discursos de los participantes fue la acuciante crisis económica. Según Casares Long, la expresión «un momento de crisis» adquiere en la actualidad plena vigencia. Una «gran crisis» que al químico, confesó, le preocupa y angustia y ante la que la universidad y la educación se antojan como las salidas más válidas. «El futuro de la sociedad pasa por la universidad», exclamó Casares, una expresión que ya ha hecho suya en distintas ocasiones y que sintetiza la línea de trabajo que marcará su legislatura. Mediada la solemne ceremonia, el nuevo rector cedió el protagonismo a su equipo de profesores, quienes juraron cargo, previo cese de los anteriores vicerrectores.
Como novedad, en esta oportunidad la celebración pudo seguirse a través de Intenet, gracias a la retransmisión del canal USC-TV. Al evento asistieron los principales representantes institucionales de la Comunidad. Entre ellos destacó la presencia del conselleiro de Educación, Jesús Vázquez, y la de la presidenta del Parlamento, Pilar Rojo.




