Dos vicepresidentes y un ministro aseguraron ayer que en la agenda del jefe del Ejecutivo no hay ninguna fecha marcada en rojo para acometer una remodelación de Gobierno. Fueron Elena Salgado, Manuel Chaves y José Blanco los que lanzaron casi al unísono este mensaje tanto o más de consumo interno que externo. El Ejecutivo, más sólo que nunca en el Parlamento, parece atrincherado en su propio Álamo a la espera de que lleguen unos refuerzos que, como CiU o el PNV, cada vez se lo van poniendo más difícil.
El ministro de Fomento quiso acabar con los reiterados rumores de una crisis ministerial —que el propio Zapatero intentó cercenar el pasado lunes en la ejecutiva de su partido— recordando la obviedad de que la composición del Consejo de Ministros es de «competencia exclusiva» del inquilino de La Moncloa. Desde Luxemburgo, recordó que Zapatero «ya ha dicho que no piensa efectuar ninguna remodelación» y dio el asunto por zanjado.
Más elocuente fue, en cambio, el vicepresidente
tercero, Manuel Chaves, acaso porque los populares le han señalado directamente como uno de los prescindibles. Parafraseó a Blanco en el sentido de que Zapatero «no tiene prevista ninguna crisis», para alegar a continuación que el PP quiere que su vicepresidencia desaparezca «por quien la ocupa», esto es, él mismo. Y a continuación se metió en profundidades sobre el efecto real de reducir organigramas, lo que no deja en buen lugar a otros compañeros suyos de partido que, como el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, han eliminado consejerías.
«Por demagogia»
«Cuando se reduce la Administración, hay que decir a los ciudadanos la verdad», porque se puede reducir «para que sea más eficiente», reflexionó, o «por demagogia», lo que supone «engañar a la ciudadanía». En este sentido dijo que quitar una vicepresidencia o un ministerio, a la postre, sólo elimina un sueldo ya que los funcionarios permanecen.
En menos charcos se metió la
vicepresidenta económica, que habló de lo suyo casi en exclusiva. «Por supuesto que me siento apoyada completamente por el presidente», sentenció en declaraciones a TVE. Tras afirmar que todos los días mantiene «largas conversaciones» con Zapatero, aseguró que los rumores sobre una crisis ministerial no le afectan, por contra sí lo hacen el paro, el crecimiento económico, el coste de las emisiones de deuda, el hecho de que haya sobredemanda, la defensa de España en los foros internacionales y el saneamiento del sistema financiero. A pesar de ello, la responsable económica del Ejecutivo confesó que sigue durmiendo «muy bien».
¿Y cómo les ve el principal partido de la oposición? Pues según su portavoz en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, y siguiendo el símil futbolístico que empleó Blanco, el Ejecutivo tiene muchas concomitancias con el «Jabulani», el balón oficial del Mundial de Sudáfrica, porque «gira sobre sí mismo, hace giros extraños, pierde la trayectoria, va de un lado
a otro y nunca sabes por dónde va a salir». Sáenz de Santamaría respondía así a la comparación que hizo Blanco entre el PP y las molestas vuvuzelas que se han convertido en el ruido de fondo de los partidos. «No es el momento de gracietas», sentenció la dirigente popular.




