Amy Adams es una actriz soberbia, que encaja como un guante en un drama de época («La duda») y en la comedia más disparatada («La guerra de Charlie Wilson»). Para su desgracia, que compartimos, en Hollywood son conscientes de su indiscutible talento, pero sólo son capaces de acomodarla como secundaria o en películas que no están a su altura, como «Encantada» y esta «Tenías que ser tú». Es como si algunos sólo la vieran como una Doris Day moderna.
Amy Adams, en un papel no muy agradecido.
La cinta de Anand Tucker cuenta una historia que bebe de tantos clásicos y de tal cantidad de tópicos que parece incapaz de sorprender a nadie, lo que tampoco pretende. Tiene además algún momento que roza el ridículo, pero el buen hacer de los actores (Matthew Doode también cumple con nota el encargo) y la enorme voluntad del espectador habitual de comedias románticas lograrán que la sensación final sea casi agradable.


