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«El malvado» Ahmadineyad cumple cinco años en el poder

El líder integrista ha mantenido desde entonces una línea beligerante con la ONU, Estados Unidos o Israel, estado al que no tardó en calificar de «bestia salvaje» o «sucio microbio»

Día 25/06/2010 - 20.01h
Fue hoy justo hace cinco años. El día en que Mahmud Ahmadineyad, el integrista radical, el fiel defensor del programa nuclear o «el malvado», como directamente le calificó el periódico «Daily news» en su portada, ganaba las elecciones generales de Irán bajo la sombra de supuestas irregularidades.
REUTERS
Ahmadineyad durante una vista a Taibad, en 2007
«No pienso presentar un recurso ante aquellos jueves que no han querido o podido hacer algo. Como en otras ocasiones, me reservo la denuncia para hacerla ante Dios», declaraba el candidato proestadounidense, el ex presidente Rafsanjani, que fue inesperadamente derrotado con un 35,92% de los votos.
El por entonces alcalde de Teherán, el hombre que ha traído de cabeza a la comunidad internacional con su programa nuclear y enfurecido a Estados Unidos e Israel con sus declaraciones, se imponía con «una facilidad prodigiosa» (el 61,69% de los votos) y disparaba las alarmas de un retorno a los momentos más oscuros de la revolución islámica.
El «honor» de dar el tiro de gracia
El compromiso de Ahmadineyad con el régimen integrista del ayatolá Jomeini comenzó en la guerra con Irak de la década de los 80, en la que luchó como «basayi» (voluntario) en el cuerpo de élite de los Guardianes de la Revolución. Durante la campaña electoral se extendió el rumor, negado por sus colaboradores, de que Ahmadineyad tenía el «honor» como oficial de dar el tiro de gracia a los ejecutados.
Desde que accedió el poder, el presidente no ha ocultado su rechazo a cualquier influencia occidental sobre su régimen teocrático, y no le ha sido difícil mantener una línea intransigente tanto con Estados Unidos, la ONU, como con Israel, estado que ha sido, desde el principio, uno de sus principales objetivos.
Pocos meses después de ser elegido presidente llegó a decir, en referencia al holocausto, que el Israel había «inventado una leyenda en la cual los judíos fueron masacrados», calificando al país de «bestia salvaje» y «sucio microbio», o asegurando que «debía ser borrado del mapa».
Programa nuclear
La comunidad internacional lleva cinco años pidiendo a Irán y su líder que deje de enriquecer uranio, pero hace caso omiso a las advertencias.
Ahmadineyad no parece dispuesto a renunciar a sus proyectos de energía nuclear, que podían conducir, según comentó ABC el día de su victoria electoral, «a la posesión de la bomba atómica». «L a energía nuclear es nuestro derecho», insiste el presidente iraní, quien aseguró en 2006 que la tecnología nuclear no supondría amenaza alguna porque su gobierno desea «paz y estabilidad».
Desde entonces, Irán ha recibido cuatro rondas de sanciones, la última este mismo mes, mientras que las declaraciones de buenas intenciones por su han quedado dilapidadas por el descubrimiento de una instalación nuclear secreta en Qom, en septiembre del año pasado.
El pueblo pide apertura
El 25 de junio de 2005 Ahmadineyad declaró: «Me siento honrado y estoy muy orgulloso… Ya sea como presidente, como alcalde o barrendero, mi objetivo principal siempre ha sido servir al pueblo». Hoy, un sector importante de ese pueblo le pide reformas, apertura y tolerancia, pero tampoco escucha, y a cambio muestra una capital fuertemente militarizada para evitar los disturbios.
«La democracia no es un bien que se importe, ni se puede tirar sobre el pueblo como una bomba. Sólo se puede lograr con la voluntad de la gente, y en Irán ese proyecto es del pueblo», dijo a ABC la Premio Nobel de la Paz iraní, Shirin Ebadi, en 2005.
«No hemos hecho una revolución para traer la democracia», llegó a decir Ahmadineyad, que en junio del año pasado, volvió a ganar las elecciones de un país seguido con lupa por el resto del mundo.
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