Esta semana debía haber salido a la venta en Hong Kong el libro de memorias de Li Peng, el primer ministro chino que pasará a la Historia como el “carnicero de Tiananmen” porque, en junio de 1989, ordenó aplastar por la fuerza la protesta estudiantil que había tomado el centro de Pekín para exigir reformas democráticas. Una represión que costó cientos de vidas y que sigue siendo tabú 21 años después en la China post-olímpica del progreso, la modernidad y el crecimiento económico.

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Li Peng, el «carnicero de Tiananmen» (derecha), junto al presidente chino Jiang Zeming en 1997
Justo cuando tenía previsto enviar a las librerías 20.000 ejemplares en mandarín que se habrían vendido como rosquillas, Bao Pu, el editor de estas controvertidas memorias, se ha visto obligado a cancelar su publicación, al parecer, por presiones directas del Gobierno chino. “Importantes instituciones han desvelado nueva información sobre los derechos de autor y no tenemos más remedio que parar la impresión”, explicó el editor sin citar al régimen de Pekín.
Aunque Hong Kong, devuelto por el Reino Unido en 1997, es una región administrativa especial que goza de más libertades que el resto del país, el Gobierno chino establece un férreo control sobre todos aquellos temas sensibles que puedan minar su poder. Así, en las calles de la ex colonia se permiten manifestaciones y hasta protestas del culto “Falun Gong”, ilegalizado en el continente, pero se intentan limitar las demandas democráticas para instaurar el sufragio universal y se atajan de raíz las amenazas al régimen comunista.
Sólo así se entiende el bloqueo a las memorias de Li Peng, que, según el editor, son auténticas y le fueron entregadas por un misterioso intermediario anónimo. Bao Pu asegura que intentó ponerse en contacto con el ex primer ministro, enfermo a sus 81 años, para pedirle autorización, pero no lo consiguió.
Aun así, estaba dispuesto a seguir adelante con el libro. Ahora, ha dejado entrever que el Gobierno chino le ha impedido la publicación de las memorias alegando que el “copyright” no le pertenecería al propio Li Peng, sino al Partido Comunista. En 2004, el ex primer ministro ya pidió permiso para publicar los diarios que escribió durante las nueve semanas que duró la protesta de los estudiantes en la plaza de Tiananmen, pero el Politburó se lo impidió.
Según se desprende de algunos extractos que ya circulan por internet a pesar de la censura, Li Peng defiende la movilización del Ejército para impedir que se propagara la inestabilidad social y asegura que se intentó minimizar el número de bajas civiles. Pero, evidentemente, el régimen de Pekín no está por la labor de airear unas memorias en las que el “carnicero de Tiananmen” reconoce que Deng Xiaoping era consciente de que se iba a “derramar sangre” para sofocar la revuelta y que el actual presidente, Hu Jintao, y el primer ministro, Wen Jiabao, apoyaron la intervención militar.
Pero lo que más le duele al editor Bao Pu no son las pérdidas económicas que sufrirá al no poder comercializar este libro, sino que “el público no tendrá acceso a la publicación formal de tan importante documento histórico”.
El año pasado, y coincidiendo con el 20 aniversario de la matanza de Tiananmen, la editorial de Bao Pu, New Century Press, ya publicó las memorias de Zhao Zhiyang, el ex secretario del Partido Comunista de China que fue defenestrado por oponerse a la represión armada y pasó 16 años bajo arresto domiciliario hasta su muerte en 2005. Durante todo ese tiempo, grabó sus memorias en unas cintas que luego sacó de su casa burlando la estrecha vigilancia a la que era sometido cada día. Para ello contó con la ayuda de amigos como Bao Tong, que fue uno de sus principales ayudantes en 1989, es el padre del editor de Hong Kong, pasó siete años en la cárcel y aún hoy continúa siendo vigilado por la Policía.









