No ha relación entre el riesgo de cáncer infantil y la exposición de una madre a una antena de telefonía móvil durante el embarazo. Es la conclusión de un estudio publicado por la edición digital de la revista British Medical Journal. Se trata del primer y más amplio estudio sobre antenas de telefonía móvil en Gran Breteña.
El uso de los móviles se ha generalizado en los últimos años y esto ha planteado interrogantes relacionados con sus efectos en la salud, en el cerebro y su relación con determinados cánceres, especialmente después de un uso prolongado. En este sentido, las encuestas públicas parecen indicar que existe una preocupación entre la población por los riesgos de vivir cerca de una antena de telefonía móvil.
Los investigadores del Imperial College de Londres se propusieron investigar la relación entre el riesgo de cáncer en la infancia temprana, como tumores cerebrales y leucemia, y la proximidad a una estación base de telefonía móvil durante el embarazo.
Identificaron 1.397 niños británicos de entre 0-4 años que padecían leucemia o un tumor en el cerebro o sistema nervioso central entre 1999 y 2001. Cada caso fue relacionado con cuatro controles en el registro nacional de nacimientos. También se recopilaron los datos sobre todas las antenas de telefonía móvil de Gran Bretaña entre 1996-2001.
Método
Se calculó la distancia en metros entre el domicilio del niño y la estación más cercana de telefonía móvil, la potencia total de las estaciones base a 700 metros del domicilio y la densidad de potencia para estaciones base a 1.400 metros de la dirección del niño.
Los investigadores no encontraron ninguna asociación entre el riesgo de cáncer en niños pequeños y la exposición a la estación de telefonía móvil durante el embarazo.
Los autores reconocen que enfocaron el estudio sobre el cáncer en la primera infancia y, por lo tanto, no incluye los posibles efectos a más largo plazo o de otros problemas de salud que se han asociado con el uso de teléfonos móviles. Pero concluyen que los resultados de este estudio "deberían ayudar en los futuros informes de los brotes de cáncer cerca de estaciones base de telefonía móvil en un contexto general de salud pública".
En un editorial acompañante, John Bithell del Grupo de Investigación de Cáncer en la Niñez de la Universidad de Oxford, afirma que los médicos deben tranquilizar a los pacientes respecto a la la proximidad a antenas de telefonía móvil. "Alejarse de una antena, con todos sus esfuerzos y los costes, no puede justificarse por razones de salud a la luz de las pruebas actuales".





