Dominique de Villepin, ex primer ministro, lanzó ayer su nuevo partido, República solidaria (RS), con un violento ataque contra Nicolas Sarkozy, presidente, ante varios millares de simpatizantes de rara diversidad: conservadores tradicionales, obreros poco cualificados, mucha tercera edad, muchos franceses de raza negra, incluso algunas musulmanas con velo islámico.

J. P. QUIÑONERO
Villepin, en el acto fundacional en París
Los organizadores del mitin fundacional de RS reivindican la presencia de 5.000 a 6.000 simpatizantes. Fuentes menos optimistas avanzan cifras más modestas: en torno a los 3.000 simpatizantes.
Villepin estima que su nuevo partido nace con unos 15.000 simpatizantes, en toda Francia. Pero en el mitin fundacional no hubo ninguna personalidad pública de envergadura. Por el momento, RS solo cuenta con el apoyo de algunos ex secretarios de Estado, a quienes Sarkozy habría eliminado de su gobierno por razones muy variadas.
Tras un largo proceso de gestación, Villepin lanzó RS con un mitin de «resistencia» contra Sarkozy, describiendo una Francia caída en algo peor que un ataque de nervios: «los hombres están siendo humillados», «las madres viven situaciones angustiosas», «los agricultores están desesperados», «es comprensible la cólera de quienes deben pagar por una crisis provocada por quienes sacan mucho provecho...».
Dominique de Villepin, que ha hecho toda su carrera como fiel escudero de un presidente conservador, Jacques Chirac, lanza esas críticas que rozan el populismo, para intentar desestabilizar a Nicolas Sarkozy desde su izquierda y desde su derecha.
Villepin afirma que su partido será «una fuerza de proposición y de acción, por encima de todos los partidos». Hasta hoy, los únicos apoyos políticos recibidos por el ex primer ministro provienen de la derecha tradicional, comenzando por Jacques Chirac.
Reivindicación «gaullista»
Villepin presentó ayer su nuevo partido, para hacer coincidir su fundación con el legendario llamamiento del general de Gaulle apelando a la resistencia nacional contra la invasión nazi. Esa filiación de «heredero» de la tradición conservadora «gaullista» es la que Villepin desearía encarnar. Y el discurso fundacional de su RS fue presentado con otro «llamamiento a la resistencia contra el fatalismo, el cinismo y la indiferencia».
El nacimiento de RS crea un problema inédito para la derecha francesa. Oficialmente, Dominique de Villepin sigue siendo miembro de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el partido de Nicolas Sarkozy, que es una fuerza política de otra naturaleza, con mayoría parlamentaria en la Asamblea Nacional y mayoría en el Senado, reivindicado más de 200.000 militantes.
Con 15.000 simpatizantes, sin diputados ni senadores que apoyen expresamente su partido, Villepin se lanza en una larga, dura e imprevisible carrera maratón, que solo terminará con las elecciones presidenciales del 2012.








