Eso sí, agarrándose a lo conocido y apostando por los valores seguros. Porque el dinero corre, y mucho en esta cita artística. De hecho, por sus pasillos han pasado ya coleccionistas como el matrimonio De la Cruz, de Miami, o el multimillonario ruso Roman Abramovich, muy bien acompañado. La prensa no deja de seguir sus movimientos y los de su pareja. Artistas como Val Kilmer o ex famosas como Bianca Jagger le ponen la nota de color al acontecimiento. Ellos dicen que están aquí para aprender.
Pero el primer gran titular de esta edición se escribía cinco minutos después de su apertura, cuando el marchante Jan Krugier colocaba el punto rojo a Personnage 1960, de Pablo Picasso. Su precio: quince millones de dólares (aquí no se habla en euros, que es una moneda devaluada). Probablemente esta sea una de las piezas más caras en Basilea, y el malagueño, junto con Warhol, Ritcher y Thomas Struth uno de los más repetidos en los stand de las galerías más prestigiosas.
Optimismo
Se están vendiendo sin problema los autores de los años setenta y aquellos de los que los museos han hecho pedagogía previa con sus exposiciones en los últimos meses
Como confirmaba el responsable de Alexander and Bonin, la galería de Nueva York, si el artista en cuestión no tiene una historia detrás, poco importa.
Aún así, en Basilea hay espacio para las extravagancias. El día de la preview para los VIPS en Art Unlimited (la sección que todos los años nos hace dudar de si estamos en una bienal y que este año ha adoptado hasta poses de parque temático), el mismísimo Takashi Murakami –el rey de Basel no hace muchos años- se hizo con Héroe, el animal con rostro humano de dimensiones imposibles de Zhang Huan. Pagó por esta obra, una de las más “voluminosas” de la feria, la friolera de 1,8 millones de dólares. Y los siete enanitos a escala humana y de colores de Paul McCarthy en Hauser and Wirth, inspirados en Blancanieves, eran adquiridos por un coleccionista privado europeo por tres millones.
Y algo de la feria se viene para España. La Fundación Helga de Alvear ampliará sus fondos con alguna obra fotográfica de Thomas Struth y con uno de los proyectos más impactantes de Art Unlimited, el titulado Organi (2007-2008), del italiano Massimo Bartolini. En la pieza, su autor convierte los habituales tubos metálicos empleados en los andamios como base de un moderno órgano de iglesia.
La victoria de los suizos sobre nuestra selección en el Mundial de Sudáfrica ha desatado cierta euforia en un país que no se jugaba nada y que tampoco vive el fútbol con una pasión ciega. De ello se aprovecharán también los galeristas astutos. Todo vale para hacer negocio en Basilea.


