Por segunda vez en su historia, Corea del Norte se ha clasificado para la fase final de un Mundial de fútbol. Aunque el país más hermético y aislado del mundo no figura entre los favoritos, sueña con igualar la gesta de Inglaterra 1966, cuando alcanzó los cuartos de final tras derrotar a la potente escuadra italiana.
En plena Guerra Fría, Corea del Norte fue la primera selección asiática en acceder a la fase final de un Mundial. Aunque los norcoreanos habían barrido a Australia en la clasificación, las apuestas se pagaban 1.000 a 1 a su favor al tocarles el grupo 4 junto a Italia, Chile y la URSS.
Con tensión diplomática incluida, en cuanto saltaron al césped del estadio Ayresome de Middlesbrough, una ciudad industrial del noreste de Inglaterra, enseguida demostraron que no iban a ser un convidado de piedra. Aunque Corea del Norte perdió por 3-0 su primer partido frente a la Unión Soviética, luego empató ante Chile y se plantó ante Italia, que por entonces ya era dos veces campeona del Mundo.
Pese a la superioridad «azzurra», los norcoreanos, muchos de cuyos jugadores eran soldados, forzaron la prórroga con un empate a cero, para eliminar a los italianos en el minuto 37 del añadido. Aun hoy, la inesperada eliminación ante un rival tan inferior es uno de los mayores desastres del fútbol italiano, que recibió a sus jugadores a tomatazos.








