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El revivir de las tiendas

No sólo de pan vive el hombre, dice el dicho, pero también es cierto que para vivir hace falta pan, y aceite, y sal, y carne... Y sin una tienda que lo suministre, vivir en un pueblo se complica. Más aún si su población está envejecida. Por eso, la típica tienda de pueblo se convierte en un servicio a menudo esencial para mejorar la calidad de vida. En Aragón, desde 2003 se han puesto en marcha cerca de 40 en otras tantas localidades, y más que hay a la vista, gracias al programa Multiservicios Rurales puesta en marcha por las Cámaras de Comercio con el apoyo de fondos públicos

Día 10/06/2010 - 17.32h
FABIÁN SIMÓN
Mapa de la provincia de Zaragoza con tiendas multiservicio
Hasta hace un par de décadas, las tiendas todavía eran una realidad cotidiana en los pueblos. Pequeños establecimientos con los que sus vecinos tenían garantizado el abastecimiento más básico para sus hogares. Desde los años 80, sin embargo, la mejora de las comunicaciones, la extensión del uso del vehículo —con la correspondiente cercanía entre pequeños pueblos y cabeceras comarcales— y, sobre todo, la pérdida de habitantes en las áreas rurales, condujeron a una progresiva pérdida de esas pequeñas tiendas. No había demanda y mantenerlas resultaba inviable para quienes se hacían cargo de ellas.
La desaparición de esos establecimientos no sólo supuso la pérdida de un pequeño negocio en el pueblo, sino también la pérdida de un servicio para la población. Algo que se ha notado más aún con el paso de los años, conforme en esos pequeños municipios se ha acentuado el envejecimiento demográfico.
Hace ya casi veinte años, en la provincia de Teruel surgió la idea de dotar de nuevo de tiendas a algunos pequeños pueblos. Así surgió el programa Multiservicios Rurales, puesto en marcha por iniciativa de la Cámara de Comercio de Teruel, que desde entonces ha ido contando con el apoyo de otras instituciones públicas que han contribuido a financiar la creación de esos establecimientos, normalmente los ayuntamientos y la Diputación provincial.
La idea se fue extendiendo luego a la provincia de Zaragoza, siguiendo el mismo modelo, y ahora llega también a la provincia de Huesca.
En Aragón hay actualmente cerca de 40 multiservicios rurales en otros tantos pequeños municipios. Exactamente, hay 28 en la provincia de Teruel, diez en la de Zaragoza y varias más a la vista, entre ellas cuatro en la provincia de Huesca, las que se van a poner en marcha en Albalatillo, Hoz de Barbastro, Panillo y El Grado, fruto del convenio firmado en los últimos días entre la Diputación de Huesca, el Gobierno aragonés y la Cámara de Comercio oscense.
Tienda, bar, fonda...
No todos los establecimientos de este tipo son iguales. Depende de la demanda concreta que hay en cada localidad, de las posibilidades económicas que ofrece —por ejemplo, si es un enclave que puede tener turismo o que recibe visitantes que necesitan alojamiento a pesar de tener familiares en el pueblo— y de la financiación disponible para poner en marcha el negocio. Lo que sí es común a todos estos establecimientos es la filosofía, el objetivo: ayudar a luchar contra el desabastecimiento de los pequeños pueblos, evitando desplazamientos a sus habitantes, a los que se ofrecen servicios fundamentales para mejorar la calidad de vida.
Los multiservicios rurales permiten que en las localidades donde se ponen en marcha vuelva a haber servicios de tienda, turismo y ocio. En algunos casos es sólo una pequeña tienda con productos básicos de consumo; en otros, además de tienda también hay bar, restaurante o incluso servicios de alojamiento para turistas o para personas con familia en el pueblo, pero que no tienen vivienda propia y recurren a estos multiservicios para residir en ellos los días que visitan el municipio.
Estos negocios surgen con el apoyo económico de las instituciones que participan en el Programa Multiservicios Rurales. Es el espaldarazo imprescindible porque, de lo contrario, sería inviable que alguien se embarcara en la inversión inicial. Luego, el que se hace cargo del establecimiento trata de sacarle rendimiento. No suelen dar rentas elevadas, pero de lo que se trata es que sean suficientes para que el pequeño negocio siga abierto. A veces es alguien del propio pueblo quien se hace cargo del nuevo establecimiento; otras son foráneos que ven en ello una oportunidad para emprender una nueva vida en el medio rural. Y en muchas ocasiones el mismo que se encarga del multiservicio tiene otras actividades, de forma que no depende sólo de la tienda, convertida así en un complemento más para su renta.
Lo importante, en cualquier caso, es que se revitalizan las pequeñas localidades, como destacaba el alcalde de la localidad turolense de Galve, Joaquín Hernández. Este municipio estrenó el multiservicio rural el mes pasado. Su alcalde afirma que ha supuesto un paso importante para su localidad, porque «cubrirá el servicio de tienda con pan, carne por encargo, fruta y demás». «A los vecinos les permite cubrir un servicio muy importante del que carecían y que les hacia irse a comprar hasta Teruel o a Utrillas», explicó. En el caso de Galve, por ejemplo, la tienda no incluye bar, porque ya había uno en la localidad.
En la provincia de Zaragoza, los últimos pueblos en estrenar este tipo de establecimientos han sido los de Gallocanta, Anento y Mainar, los tres en la comarca de Daroca. Se inauguraron el pasado 31 de mayo y se suman a los otros siete que ya estaban en servicio en otras tantas localidades de la provincia zaragozana: Romanos y Manchones, en la comarca de Daroca; Urriés, Los Pintanos Undués de Lerda y Orés, en las Cinco Villas; y Sediles, en la comarca de Calatayud.
Ejemplos en tierras de Daroca
Mainar, Gallocanta y Anento son tres ejemplos, los más recientes, de una realidad que se ha extendido desde 2003 por la geografía aragonesa. Mainar tiene 187 habitantes y llevaba seis años sin tienda. El multiservicio rural que se ha puesto en marcha ahora ha supuesto una inversión de 14.000 euros. Está ubicado en un edificio que también cuenta con bar y con un albergue municipal. Hasta ahora, los habitantes de Mainar tenían pan a diario, el que les llevaba el panadero de Villadoz, pero tenían que recurrir a la venta ambulante para comprar carne y fruta, que llegaba una vez por semana. Con la tienda multiservicio lo van a tener garantizado a diario. La encargada del nuevo establecimiento es una mujer nacida en Mainar que, tras vivir un tiempo en Zaragoza, ha regresado a su localidad natal para encargarse de este comercio y, además de la tienda, gestiona también el albergue y el bar.
En Gallocanta también se ha abierto un multiservicio que integra tienda, bar y albergue. Está situado en los bajos de la Casa Consistorial. El encargado del establecimiento también es del pueblo, que tiene 158 habitantes. Abrirá todos los días de la semana, no sólo pensando en los vecinos sino también en los visitantes de esta localidad, situada junto a la Laguna de Gallocanta, que atrae muchos turistas durante los fines de semana y en verano.
En Anento, la última tienda cerró hace diez años. Hasta que se ha abierto el multiservicio rural, sus habitantes sólo podían comprar a través de la venta ambulante en verano; el resto del año tenían que ir a otras localidades a abastecerse. El nuevo multiservicio abarca tienda, albergue, cafetería-restaurante y club social. Su encargado lo compagina con su trabajo en la Casa Consistorial de esta pequeña localidad de 138 habitantes.

La provincia de Teruel fue la pionera, hace siete años

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