
AFP Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial
Jueves
, 10-06-10
PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL
WASHINGTON. Primero fue el Fondo Monetario Internacional y ahora le ha llegado el turno a la «institución hermana», el Banco Mundial, para sumarse a la caravana de los pesimistas diagnósticos que desde la capital de Estados Unidos se asignan a la economía española. Al presentar ayer su último informe sobre perspectivas para el 2010, el director de tendencias macroeconómicas de ese organismo no ha tenido reparos en calificar la situación de España como «muy grave» y lastrada por un «desempleo extremadamente alto».
A juicio de Andrew Burns es «probable» que las medidas de consolidación fiscal puestas en marcha por el Gobierno socialista reduzcan el riesgo de que se agrave todavía más la situación de la economía española. Aunque según las apreciaciones del especialista del Banco Mundial, de materializarse una crisis de la deuda pública en España, algo que por ahora se considera improbable, las repercusiones se dejarían sentir especialmente en Iberoamérica, mercado prioritario para la banca española.
En sus últimas estimaciones económicas, el Banco Mundial ofrece datos positivos de expansión. Con previsiones revisadas al alza de que la economía global podría llegar a crecer de aquí al 2011 entre un 2,9 % y un 3,3 %. Pero la institución especializada en la ayuda financiera a países en vías de desarrollo no duda en identificar la actual crisis en Europa como una de las principales amenazas para lograr un sostenible crecimiento global a corto plazo.
El informe del Banco Mundial también resalta las consecuencias que tendría una «pérdida seria de confianza» en la deuda de naciones como España, Grecia, Portugal, Italia e Irlanda. Lo que podría traducirse en una desaceleración del crecimiento de la economía del mundo hasta llegar a un 2,4% en el 2011, provocando que los países desarrollados volvieran de nuevo a entrar en un periodo de recesión.
Bernanke: reducir el déficit
Por su parte, el presidente de la Reserva Federal reiteró ayer sus previsiones de que la economía de EE.UU. crezca un 3,5% durante este año, con un «modesto» impacto de la crisis de la deuda en la zona del Euro. Durante uno de sus testimonios periódicos ante el Congreso, Ben Bernanke insistió en que la autoridad monetaria americana va a mantenerse «extremadamente atenta a la evolución de la situación en el exterior y a sus eventuales efectos sobre nuestra economía». Sin descartar que los riesgos asociados con la crisis de la deuda europea puedan exigir intervenciones adicionales por parte de la Fed. Bernanke también alertó del alto déficit presupuestario e instó a reducirlo en los próximos años conforme continúe la recuperación económica.
En su última edición publicada ayer, el estudio realizado con datos aportados por los doce bancos regionales que forman parte de la Reserva Federal de EE.UU. -conocido como el «libro beige»- insiste en que el impulso en la mayor economía del mundo se está cimentando y extendiendo por todo el país. Con un estímulo atribuido especialmente a los gastos realizados por consumidores y empresas.


