Miércoles
, 09-06-10
JUAN BAUTISTA _ Matador de toros
-Consiguió la misión imposible: atravesar la fortaleza de la Puerta Grande de Las Ventas.
-Fue un milagro, porque estaba la cosa complicada y se tenían que conjugar los elementos. Han pasado por la feria los mejores toreros y las mejores ganaderías. Y no se logró hasta la última corrida a pie. Me siento feliz. Necesitaba hacer realidad el sueño.
-¿Sigue en las nubes o ha bajado ya a la tierra?
-Esas sensaciones de la salida a hombros son inolvidables. Los dos últimos años fueron muy duros. Este triunfo ha llegado en el sitio ideal.
-Protagonizó pasajes de importancia, pero no faltaron las críticas mientras cruzaba el umbral venteño. ¿Se sintió a la altura de un lote de «Cortijo»?
-Creo que había mayoría de pañuelos en la plaza; de lo contrario, un presidente de Madrid no se hubiese arriesgado a dar las orejas. Fueron dos toros buenos, pero tampoco grandes toros. Les saqué partido, aunque evidentemente siempre se puede estar mejor. A veces, los toreros nos sentimos presionados y nos bloqueamos.
-Lo que sí desbloqueó fue una puerta que parecía infranqueable. ¿Dónde radicó la magia de su «ábrete, Sésamo»?
-Toreé con profundidad y relajo. Me atreví a hacer cosas especiales y disfruté mucho. Logré soltarme y taparme los oídos ante algunas protestas.
-El 5-J se ha convertido en fecha talismán y triunfal en Madrid: en 2008, José Tomás; en 2009, Esplá, y en 2010, venció Francia con Bautista.
-Es un orgullo pasear el nombre de mi país gracias a una Fiesta sin fronteras. Será una fecha para el recuerdo.
-Como economista y matador, ¿una victoria en la capital sube el caché en tiempos de crisis?
-Se presenta una temporada difícil por la reducción de festejos, pero Madrid debería abrirme puertas y elevar la categoría. Así fue siempre.

