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Lunes , 07-06-10
ROSARIO PÉREZ
MADRID. A caballo se echó el telón a treinta tardes de toros y 180 faenas de pobre balance. Por no perder la estela de las corridas a pie, hasta en los rejones continuó la maldición de la Puerta Grande, presa de una condena para abrirse de par en par en estas ferias de San Isidro y el Aniversario. Esta vez, los fallos con el rejón de muerte abortaron la salida a hombros de Diego Ventura y Andy Cartagena. Pese a ello y a los flecos de mansedumbre del conjunto de Bohórquez, la gente se divirtió de lo lindo con el toreo ecuestre.
Ventura fue el capitán de un ruedo convertido en el «Séptimo de Caballería». Exhibió el excelente momento que atraviesa y su cuadra de tronío. Enceló bien con la cola de «Maletilla» al tercero y armó luego un auténtico «Revuelo». Pedazo de caballo, que se metió por dentro con el valor de un soldado en el mismísimo terreno del manso, en toriles. Mirada desafiante de «Morante», provocador con sus bocaditos. Bailó con «Ribatejo» para colocar las cortas y confió en «Califa» para el desenlace. De un rejón lo cazó y paseó feliz la oreja. No pudo reeditarse la historia triunfal con el quinto, al que saludó a portagayola. «Orobroy» simuló una muleta y pintó trincherillas. Con el apaluso «Wellington» los tendidos explosionaron: cinceló dos quiebros en el platillo, con un zig-zag de orfebrería. Los tendidos se pusieron en pie. Alardes con las cortas a lomos de «Califa», pero pinchazo en el postre. Y adiós a la que hubiese sido su tercera Puerta Grande de este año.
Cartagena demostró su doma de alta de escuela. Enloqueció con las piruetas de «Cañero» y danzó sobre «Magno», un corcel de gran expresividad y valentía. Se entretuvo después en una conferencia telefónica con «Bisbal», entre los vítores del respetable. Pero el acero abortó el premio. Sí consiguió una oreja con el cuarto, que se dolió por su mansedumbre. Si no saltó al callejón, fue porque no podía con sus 600 kilos. Sonó el violín con «Maravilla» y subió enteros a lomos de «Pericalvo», con más casta que el rival. Clavó dos rosas y se adornó con el sombrero sobre «Bisbal», rey del rodillazo y la espectacularidad.
Manuel Lupi confirmó la alternativa y también sus carencias técnicas. Puso voluntad, pero ni con «Whisky» se entonó. Siguiendo la escuela portuguesa, mató mal al lote de mayor y mejor son.
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