Buena parte del público que asistió a la procesión lanzó gritos de apoyo al Ejército, a España y a la Guardia Civil
EFE Miembros del ejército acompañan en Toledo a la Custodia en la procesión del Corpus Christi
Viernes
, 04-06-10
Toledo, Granada y Sevilla se convirtieron ayer en una especie de laboratorio de experimentos del nuevo Reglamento de Honores Militares del Ministerio de Defensa, aprobado el pasado mes de mayo por el Consejo de Ministros, que entre otras cosas elimina los honores militares a los símbolos e iconografía religiosa. Pero el experimento, lejos de conseguir su objetivo y pasar inadvertido, supuso que saltaran las espoletas. Así quedó reflejado de forma patente en el malestar y la indignación de determinados sectores, que mostraron ayer su oposición a una nueva norma que rompe con largas tradiciones.
Toledo fue el claro ejemplo de esta indignación. Y es que con este nuevo reglamento, en la calurosa mañana de Corpus toledano se produjo la incomprensible escena de una presencia militar en el desfile que superaba el millar de hombres y mujeres sin que se portara la bandera española. Además, el Himno Nacional tuvo que ser interpretado esta vez por la banda municipal, que sustituyó a la habitual de la Academia de Infantería. También se omitieron los honores militares al Santísimo a la entrada y salida de la Catedral de la Custodia de Arfe, según la tradición.
Como se esperaba, la polémica levantada desde que se conocieron los cambios derivados del nuevo reglamento de honores militares tuvo reflejo en las protestas de buena parte del público. Uno de los espectadores se preguntaba incrédulo: «¿Cómo es posible que desfile y participe un Ejército sin bandera?», al tiempo que sugería que en otros años deberían repartirse banderitas de España.
El momento culminante en el que se escenificó el cambio de ceremonia fue a la salida de la custodia de la catedral. La Escuadra de Gastadores sí la escoltó armada, pero fuera esperaban formados los cadetes portando sólo su sable y no con el fusil y bayoneta calada que en años anteriores usaba la unidad militar que rendía honores. También todos los soldados situados en el recorrido procesional iban armados esta vez con un sable y no con el fusil de asalto, una imagen inédita en el Corpus toledano.
Primeros gritos
A la salida de la custodia las notas del Himno Nacional sonaron interpretadas por la banda de música municipal. En la calle, los alumnos cadetes lo escucharon en posición de firme, pero el único que presentó armas fue el jefe de de formación, con el resto de militares con el sable hacia abajo.
Fueron los numerosos espectadores que allí esperaban la salida de la procesión los que recibieron al Santísimo con ovaciones al Ejército, a España, a la Guardia Civil e incluso alguno a Cristo Rey. Estos gritos se recrudecieron con el paso de las autoridades regionales y municipales.
Las manifestaciones populares de este malestar también se hicieron notar también una vez finalizada la procesión. Fue en uno de los actos que en Toledo tiene cada vez más espectadores y se siguen con más entusiasmo, como es el pequeño desfile militar que discurre desde lo alto del Alcázar hasta la zona conocida como el Miradero. Si los aplausos y los vítores al paso de los cadetes son siempre notables, esta vez se notó un mayor entusiasmo, reflejo sin duda de la polémica surgida con la nueva norma de honores militares. En el desfile, aparte de las ovaciones al Ejército, se oyeron voces de «¡Zapatero dimisión!». También durante la procesión algunos de los asistentes hicieron alusiones a la ministra de Defensa, Carme Chacón.
Intermediación ante Chacón
Precisamente, aunque desde distintas instancias se ha pretendido quitar importancia a esta polémica, las críticas a estos cambios estaban en el ambiente. Tanto que el mismo presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, y el alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, tuvieron que interceder ante la ministra de Defensa para dar una solución satisfactoria. Chacón accedió en principio a hacer una excepción, pero sin que ni mucho menos supusiera respetar la tradición, pese a que manifestara a través de Barreda «el mayor de los respetos pro el Corpus Christi, por lo que significa en Toledo, y no está en su ánimo que haya ninguna polémica». Sin embargo, la supuesta marcha atrás de Chacón, que mantuvo en permanente incertidumbre a las autoridades militares de la Academia de Infantería, consistía en permitir que los cadetes portaran sable y presentaran armas al Santísimo. El presidente castellano-manchego, que ayer anunció que el año próximo el jueves del Corpus de Toledo será festivo en toda la Comunidad autónoma, se mostró partidario de «no alimentar la polémica» sobre el conflicto.
Así, recordó que el Ministerio de Defensa ya emitió un comunicado aclarando la polémica y el arzobispo toledano, Braulio Rodríguez, habló también «con mucha claridad», diferenciando «qué es importante y qué es lo accesorio».
«Es indudable que lo que es importante y lo que da sentido a esta fiesta es lo que ayer el arzobispo explicaba muy bien», dijo Barreda, que dijo estar de acuerdo con las palabras del primado toledano al recordar que el Corpus es la celebración de la misa y la procesión siguiente, y no la custodia a la que rendían homenaje los militares.
Críticas del PP
El presidente castellanomanchego defendió así que ha habido «buena voluntad por parte de todo el mundo y también por parte del Ministerio de Defensa», pues la propia ministra, Carme Chacón, se comprometió a dejar que los cadetes de la Academia de Infantería de Toledo, «presenten armas al Santísimo».
Desde el PP, y con gran vehemencia, el diputado Leandro Esteban aseguró sentirse «atacado» como toledano y católico por la aprobación de esta norma que a su juicio es una «ignominia». Esteban fue más allá, y acusó incluso al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, «con la complicidad del regional», de perseguir tradiciones.


