Zapatero rinde cuentas ante los máximos dirigentes globales, pero la cita no figura en la agenda oficial de La Moncloa
Viernes , 04-06-10
El futuro de la España intervenida por el Fondo Monetario Internacional (FMI), pero también el porvenir del euro y los distintos escenarios bélicos del mundo figuran en la agenda secreta de la conferencia que el Club Bilderberg celebra hasta este domingo en el exclusivo e inaccesible hotel-resort Dolce de Sitges. Como ya hizo Felipe González en 1989, cuando recibió a los miembros de este enigmático y poderoso club en el balneario gallego de La Toja después de realizar una dolorosa reconversión industrial y meter a España en la OTAN y la Unión Europea, José Luis Rodríguez Zapatero ha dado la bienvenida como presidente del país anfitrión a los considerados «amos del mundo» para confirmarles que España hará los deberes impuestos por el FMI. Es curioso que la cita no figure en la agenda oficial de Moncloa.
El alcalde de Sitges, Jordi Baijet, se muestra orgulloso de que su población haya sido elegida por quienes más influyen en la gobernanza global. El restringido acceso del hotel, situado sobre una loma rodeada de un campo de golf, está tomado por los Mossos, Policía y Guardia Civil, ya que una de las condiciones para asistir a las reuniones es acudir sin escoltas personales.
Sin la exposición pública de Davos, bajo juramento de silencio y alejados de la presión institucional y mediática de las cumbres del G-20, un total de 130 magnates, monarcas, banqueros, políticos, militares y altos funcionarios europeos y norteamericanos debaten desde ayer en la turística población catalana los destinos del mundo globalizado, tal y como lo vienen haciendo desde 1954, cuando el príncipe Bernardo de Holanda, padre de la actual reina Beatriz, y David Rockefeller, iniciaron estos encuentros para, oficialmente, establecer puentes de diálogo a ambos lados del Atlántico y así frenar el avance comunista. Desde aquella tertulia a principios de la guerra fría, en las reuniones se destilan las ideas y proyectos de la verdadera clase dirigente global.
Admirado por los liberales como un foro plural de pensadores como Henry Kissinger, Bill Clinton o lord John Kerr, y odiado por los movimientos anticapitalistas, que se manifiestan desde ayer en Sitges porque lo consideran una especie de «Spectra» o el gobierno del mundo en la sombra; el Club Bilderberg no es la patronal planetaria, aunque entre sus miembros haya magnates como David Rockefeller, George Soros, los Agnelli, además de los principales banqueros, desde Ben Bernanke y Jean Claude Trichet a Timothy Geithner, Dominique Strauss-Kahn, Robert Zoellick, Matías Rodríguez Inciarte y Juan Maria Nin.
Tampoco es un «lobby» o grupo de presión, pese a que forman parte los máximos responsables de multinacionales como Coca-Cola, Suez, Novartis, Shell o Total; ni es un organismo político, aunque lo integren los ex primeros ministros de Reino Unido, Francia, Bélgica y los presidentes de los Estados Unidos, además de la realeza europea.
La reina Sofía acude a las conferencias del Club desde hace años y declaró a Pilar Urbano que sus reuniones son «apasionantes» porque «se aprende» mucho al conocer «a gente muy diversa, bien informada, bien relacionada, cada una con un bagaje formidable en su terreno, en su área o en su país».
El quinto elemento del club lo integran representantes de grupos mediáticos, encabezados por Rupert Murdoch, y encargados, según los partidarios de las teorías conspirativas, de propagar el miedo. Cristina Martin, que prepara su segundo libro sobre este club, dice que los medios de comunicación son los encargados de lanzar «mentiras» como la gripe A y el calentamiento global, además de «fabricar» el primer Premio Nobel de la Paz que habla de «guerra justa para preparar el terreno», refiriéndose a Barack Obama, otro bilderberg.
Daniel Estulin, otro especialista, defiende que la crisis económica «ha sido provocada por ellos, al igual que ocurrió en 1929 para eliminar competencia y enriquecerse más rápidamente». Estulin acaba de publicar «Conspiración Octopus», un «thriller» que afirma basar en un 80% de realidades, como el desplome de las bolsas del pasado 6 de mayo atribuido a un error.

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