La proposición de ley, que salva a plazas de toros y campos de fútbol, sólo tiene el apoyo del PSOE, IU y ERC
Jueves , 03-06-10
La reforma de la ley del tabaco ya está en el Parlamento. Si todos los trámites se desarrollan según lo previsto, a partir del 1 de enero de 2011 estará prohibido fumar en todos los bares, restaurantes, bodas, banquetes, discotecas, aeropuertos... Ya no importarán ni los metros del local ni las separaciones físicas entre fumadores y no fumadores. No habrá humo en ningún espacio público cerrado, salvo en tres excepciones que amenazan con ser el coladero de la ley.
Si no se elimina en el trámite parlamentario, se permitirá fumar en los denominados «clubes para fumadores», un establecimiento privado que suele estar atendido por camareros y al que también pueden acudir menores. El propio Club de Fumadores por la Tolerancia, que defiende la «libertad del fumador», ya había advertido que la hostelería contaba con una fórmula para sortear los efectos de la legislación: convertir los bares en clubes privados. Y Sanidad no lo ha impedido.
No fue fácil para Trinidad Jiménez reconocer que se abría esa peligrosa puerta y menos justificarla: «Los clubes para fumadores son espacios privados y esperamos que los dueños contraten a camareros fumadores». El argumento choca con la propia filosofía de la reforma legal, el proteger a trabajadores de la hostelería que no podían evitar aspirar el humo del tabaco en su lugar de trabajo. También confió, casi pidió, en que se elimine esta excepción durante la tramitación parlamentaria.
Las otras grandes excepciones de la nueva ley son las cárceles, los hospitales psiquiátricos y los hoteles. En el interior de estos recintos no se podrá fumar con libertad, pero se habilitarán espacios habilitados para ese fin.
Jiménez anunció el nuevo texto legal en una rueda de prensa en la que se rodeó de un auditorio entregado en la lucha contra el tabaco: oncólogos, médicos de familia y representantes del comité nacional de prevención del tabaquismo. A ellos se dirigía -«sabemos que no les va a gustar»-, cuando anunciaba las excepciones legales.
La presidenta del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo, Ángeles Planchuelo, manifestó su apoyo a la reforma aunque advirtió que sólo admitirá la excepción de los clubes si no se permite la entrada de niños y si los trabajadores no se ven perjudicados por el humo. «Somos partidarios de que no existan, pero si existen, habrá que ponerles trabas». Para Planchuelo, este texto es «un primer paso» para seguir trabajando y avisó que su organización será «dura» para lograr el mejor texto posible. El portavoz de la Comisión de Sanidad, Gaspar Llamazares, también espera endurecer la ley durante su tramitación en el Congreso. Entre las «mejoras» previstas está el pedir que no se fume en las cercanías de centros sanitarios, parques y canchas deportivas infantiles. Otras enmiendas posibles son la inclusión de medidas sanitarias de apoyo a los fumadores que quieran dejar el tabaco o el aumento del precio del tabaco, para disuadir a los más jóvenes.
La reforma de la ley del tabaco llega diez meses después de que el Ministerio de Sanidad se comprometiera a reformar la primera legislación de tabaco en España. Y lo hace, de momento, sin muchos aplausos. Jiménez aspiraba a discutir la ley con el máximo consenso posible y, de momento, solo cuenta con el apoyo en el Parlamento del PSOE, Izquierda Unida y Esquerra Republicana. Apoyos que la ministra de Sanidad considera «suficientes» para sacar adelante la ley.
Sin miedo a las CC.AA.
Al grupo popular no le ha gustado que la fórmula elegida para sacar adelante la reforma sea la proposición de ley. Con esta fórmula, Sanidad se asegura la agilidad de la tramitación para llegar a tiempo al 1 de enero. No pasará por el Consejo de Ministros y estará lista para su tramitación en septiembre.
Sanidad también llevará el texto al Consejo Interterritorial de Salud, donde están representadas todas las autonomías. «Solo a título informativo», recordó Jiménez, quien no teme que las comunidades se declaren en rebeldía y no vigilen el cumplimiento de la legislación. «Si se aprueba una ley está para cumplirla».
Bares, restaurantes y discotecas. No importa el tamaño del local. No habrá espacios reservados para fumadores.
Hoteles y hostales. Prohibido, salvo en algunas habitaciones. Se permitirá fumar en el 30 por ciento de las habitaciones.
Banquetes, bodas, bautizos y comuniones: Se acabó el puro en las celebraciones que se hagan en locales cerrados.
Aeropuertos. Adiós a las «peceras» de los aeropuertos si no están en el exterior. Los puntos para fumar que hay ahora, separados sólo por mamparas se eliminarán,
Partidos de baloncesto y cualquier espectáculo deportivo que no sea al aire libre.
Salas de fiesta, establecimientos de juego o de uso público en general, salvo los que están al exterior. Sí se permitirá fumar en las plazas de toros y en los estadios de fútbol.
Gasolineras. Prohibido fumar, aunque estén al aire libre.
Estaciones de autobuses cerradas, taxis, vehículos de empresa, ambulancias, funiculares y teleféricos.
Metro. Todos los espacios del transporte suburbano (vagones, andenes, pasillos, escaleras. estaciones...).
Cabinas telefónicas, recintos de los cajeros automáticos y otros espacios cerrados de uso público de menos de cinco metros.

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