Decepción en Ankara porque la ONU condena los «sucesos» y las «muertes», pero no la «agresión israelí»
Miércoles
, 02-06-10
El consulado de Israel en Estambul está en la séptima planta de un rascacielos, en la parte europea de la ciudad. En el muro del aparcamiento -para que los que trabajan en dicho consulado no puedan evitar verla- hay una pintada gigante con los colores de la bandera palestina, hecha la noche anterior por uno de los miles de manifestantes que se concentraron aquí a modo de protesta.
Ayer, sin embargo, sólo quedaban unas pocas decenas de manifestantes, sentados a la sombra de los pequeños árboles que separan el rascacielos de la carretera.
«Israel es el mayor peligro para la humanidad», se leía en un cartel enarbolado por Aytekin, un funcionario de aduanas que no fue a trabajar para atender las protestas, y que luce el mismo bigotito que el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogán. «Israel es un estado terrorista. Nuestro problema no es con los judíos, sino con los que hacen estas cosas. ¿Cómo se les puede considerar personas?», nos dice.
Pero aunque la furia en la calle se haya disipado un poco, en el campo diplomático continúa al rojo vivo. En una dura intervención parlamentaria, Erdogán declaró ayer que «al atacar a civiles como si fuesen terroristas, Netanyahu ha mostrado que no conoce límites». También calificó los sucesos en el «Mavi Marmara» de «masacre sangrienta» y al ejecutivo de Benjamín Netanyahu de «gobierno que utiliza la mentira como política de estado y que no se avergüenza de sus crímenes».
El primer ministro turco, sin embargo, tuvo buen cuidado en marcar una distinción entre el gobierno y los ciudadanos israelíes, y enfatizó especialmente el respeto a la comunidad judía de Turquía.
Parece confirmado que al menos cuatro de los nueve muertos que se dan como seguros son turcos, aunque no ha trascendido la identidad de todos ellos. Por este motivo, los familiares de los activistas embarcados aguardan con impaciencia en la sede del IHH, una de las ONG que organizó la flotilla a Gaza.
Es de esperar que en las próximas horas se sepan los nombres de muertos y heridos, dado que Turquía ha enviado tres aviones médicos a Haifa y Tel Aviv, en Israel, para recoger a las víctimas.
«Un castigo ejemplar»
Los primeros deportados ya han llegado a suelo turco. Se trata de Nilüfer Çetin y su hijo de 13 meses, el pequeño Kaan. «La presencia de mi hijo prueba que se trataba de barcos civiles», ha declarado la mujer. «Me han cuestionado como madre por llevar a mi hijo a este viaje, pero no me arrepiento», asegura Nilüfer. Su marido, Ekrem Çetin, es el ingeniero de máquinas del «Mavi Marmara», y permanece bajo custodia israelí.
Turquía sigue pidiendo un «castigo» internacional a esta acción de Israel. El ministro de Exteriores, Ahmet Davutoglu, expresó su insatisfacción con la tibieza de la respuesta internacional, en especial por parte de EE.UU. «Esperamos una condena clara», afirmó.
Ayer, el comunicado emitido por la ONU condenaba «los sucesos», y no «el suceso», como pedía el Gobierno turco. Este uso del plural sugiere que los activistas de la flotilla comparten cierta responsabilidad en lo sucedido, algo que Turquía niega rotundamente.


