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Los sindicatos rechazan rotundamente abaratar el despido, tal y como proponen el Ejecutivo y la patronal
Corbacho alarga la negociación de la reforma laboral para intentar desactivar la huelga
Los puntos calientes de la reforma
Despidos procedentes
La patronal quiere ampliar las causas de los despidos procedentes (20 días de indemnización), frente a los habituales despidos improcedentes (33 ó 45 días).

Contrato de 33 días
Los sindicatos rechazan la propuesta del Gobierno de generalizar los contratos de fomento (33 días de indemnización), en vez de los actuales indefinidos de 45 días.

Rebaja de cotizaciones
Gobierno y sindicatos se oponen rotundamente a que se rebajen las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social, que es una vieja reivindicación de la CEOE.

Bonificaciones
Sobre la reestructuración de las bonificaciones a la contratación están todos de acuerdo, pero existen discrepancias respecto a los nuevos beneficiarios y su financiación.

Paro juvenil
Las tres partes también están de acuerdo en lanzar un plan de choque para fomentar el empleo entre los jóvenes. Los empresarios exigen un contrato barato y bonificado.

Modelo austriaco
Este novedoso sistema de indemnización por despido será aprobado sí o sí en la reforma laboral, ya que Zapatero se ha «enamorado» de este modelo.

Modelo alemán
Este sistema, que ya existe en nuestro mercado laboral, se fomentaría en los ERE para sustituir los habituales despidos por recortes de la jornada y el cobro del paro.
El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, dijo a principios de marzo pasado que la reforma laboral sería una realidad a finales de abril. A mediados de mayo, el mismo Corbacho emplazó a los sindicatos y a la patronal a llegar a un acuerdo a finales de ese mes. Y ayer, después de que ambas partes mantuvieran sus posturas distantes, decidió prorrogar las negociaciones dos semanas más, hasta el día 11.
La estrategia del Gobierno es clara. Al ampliar el plazo, favorece las tesis de los sindicatos, que son los que se oponen a casi todas las medidas propuestas por el Ejecutivo en abril. Además, y quizá lo más importante, desactiva la posible convocatoria de la huelga general que están preparando CC.OO. y UGT para el supuesto de que el Gobierno apruebe la reforma laboral vía «decretazo».
Como hemos informado en estas páginas, la intención de los sindicatos es llevar a cabo una huelga general en este mismo mes, en una fecha en que la selección española de fútbol no juegue el Mundial, y aprovechar así la presidencia española de la UE para que la movilización tenga más repercusión.
Por el contrario, la CEOE ha repetido en los últimos días que «no se debe pasar de mayo, haya acuerdo o no». Incluso, la patronal amenazó a los sindicatos con levantarse de la mesa de negociación si ayer no había acuerdo. Como era de esperar, los empresarios -como tampoco los sindicatos- quieren protagonizar la ruptura de las negociaciones.
La elección del día 11 como nuevo límite para alcanzar un acuerdo tampoco se ha hecho aleatoriamente. Ese día, viernes, se reúne el Consejo de Ministros, el cual, estudiaría una propuesta de «decretazo» si para entonces los sindicatos y la patronal no han llegado a un acuerdo.
Tramitarse como ley
Posteriormente, el Gobierno llevaría el «decretazo» al Congreso de los Diputados ya que, al tener que tramitarse como ley, querría contar con los mayores apoyos parlamentarios posibles.
Es decir, que estaríamos ya en los últimos días de junio, lo que impediría a los sindicatos convocar una huelga general este mes y tendrían que aplazarla, como pronto, hasta septiembre, porque el mes de julio lo consideran «inhábil» para realizar una movilización de este calado.
Además, el Gobierno intentaría tener resuelta la reforma laboral el lunes próximo para poderla presentar en el Ecofin (reunión informal de los ministros de Economía de la UE) del día 8 en Luxemburgo. Si no, llevaría el «decretazo» a la cumbre de Primavera de la UE del día 17, en Bruselas.
En este sentido, la vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, confirmó ayer que el Ejecutivo aprobará la reforma laboral «antes de que acabe junio». Y es que Rodríguez Zapatero está empeñado en sacar adelante esta reforma en junio para presentarla ante la UE y los desconfiados mercados.
Ayer, enésimo fracaso
En cuanto a la reunión de ayer, en la que volvieron a participar, como en los encuentros del fin de semana, el ministro de Trabajo, los secretarios generales de UGT y CC.OO., Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo; y el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, hay que decir que fue otro fracaso.
Al final de la misma, y como novedad las tres partes emitieron un comunicado conjunto de 10 líneas en el que apuntan que «se ha constatado que persisten las diferencias entre las partes en torno a algunos aspectos». Sin embargo, las partes entienden que aún hay margen para el acuerdo, por lo que han decidido seguir reuniéndose en los próximos días.
Díaz Ferrán lo ve difícil
En este sentido, Díaz Ferrán indicó en el Club Siglo XXI que aún existen «muchas e importantes diferencias» sobre la mesa del diálogo social y que no se está cerca del acuerdo. «Sinceramente no lo veo fácil», insistió. A su juicio, la patronal «no puede firmar una reforma que no sea profunda».
El principal punto de confrontación es el abaratamiento del despido que piden Trabajo y la patronal, a través de la generalización del contrato de fomento (33 días de indemnización) en detrimento del contrato indefinido actual (45 días), y de la ampliación de los motivos de despido procedente (20 días).
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