Domingo
, 30-05-10
En relación con el artículo publicado el 16 de mayo en el suplemento D7, firmado por Irene Lozano y titulado «PP, el Partido Paranoico», ANTONIO HUERTA MARTÍNEZ se muestra disconforme: «Escribo para discrepar rotundamente del diagnóstico de enfermedad mental que la autora adjudica al PP. Vamos por partes -dice el lector-: en lo que se refiere a la Hacienda pública [el informe sobre la trama Gürtel], que la señora Lozano califica de «ópera bufa», el propio ABC publica el día 16 de mayo que Hacienda reconoce su error después de la denuncia del PP. Por lo que respecta a los «no votantes del PP», hay que recordar que, después de despedir al juez Garzón, se fueron a la sede del PP a insultar. Si yo hubiera estado dentro del edificio en aquel momento, no sería paranoia lo que hubiera sentido, sino pánico. Veamos -comenta por último el lector- lo que se refiere al juez Garzón y al ex ministro Fernández Bermejo. Del Juzgado del señor Garzón, y de otros juzgados, salen frecuentemente filtraciones que parecen perjudicar únicamente al PP. Para mí, lo peor no es eso, sino que no conozco ni una sola investigación sobre ello, ni sus posibles resultados, lo que resulta extraño dado el reducido número de personas responsables de la custodia de esos documentos. En cuanto al señor Bermejo, presentó voluntariamente la dimisión. No sería precisamente por un desempeño ejemplar».
«Veo en ABC las fotografías de la sesión del Senado correspondientes al día 24 de mayo y no salgo de mi asombro -comenta JUAN JOSÉ MIRAVED-. Con independencia de la increíble decisión tristemente tomada de permitir que los oradores de la Cámara Alta se puedan expresar, además de en castellano, en las lenguas autonómicas autorizadas, lo que deja en un evidente ridículo a nuestra clase política, mi asombro se centra en ver al honorable presidente de la Generalidad de Cataluña, señor Montilla, ponerse el «pinganillo» que le hiciera posible recibir la transmisión, de la traducción del discurso, del orador de turno que se estaba expresando en castellano. Creo que el honorable señor Montilla ha cometido una enorme falta; evidentemente, el artículo 3.1 de La Constitución Española, en vigor, dice: «El castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla» y si el honorable tiene el deber, o lo que es lo mismo, está obligado a conocerla, no tiene por qué hacer públicamente como que no lo conoce porque lo único que está demostrando a los ciudadanos de este país es que, siendo su idioma materno el castellano, incomprensiblemente hace que se lo traduzcan al catalán».
«Pertenezco -sostiene MARÍA ÁNGELES HERREROS GARCÍA DE CONSUEGRA- a ese grupo de personas afectadas por aquellos a los que Ignacio Camacho llama «asustaviejas», expresión que no gustaría a ninguna mujer de su familia y que es del más puro y duro machismo. Tengo a gran orgullo ser mujer, hecho que se refleja en cada una de mis células; ser esposa, madre y abuela. He ejercido mi profesión durante más de 30 años, tiempo durante el que he cotizado a la Seguridad Social para mantener unos servicios sociales, entre ellos mi pensión, que nadie me paga ni me regala. He sido yo con mi trabajo quien ha ido depositando cada día mi dinero al Estado, que por cierto ha manejado durante este tiempo a su antojo, para que al llegar el tiempo convenido (al cumplir 65 años) me sea devuelta una pequeña cantidad de lo aportado. Esto estaba avalado por el Pacto de Toledo, que se demuestra era papel mojado y una tomadura de pelo. Ahora, como consecuencia de tener el gobierno más despilfarrador, partidista y amoral que se pueda uno imaginar y con las arcas totalmente vacías, al mismo tiempo que continúa regalando dinero a sindicatos, subvenciones y un largo etcétera, pretende poner un parche a la maltrecha economía que él mismo ha buscado, a mi costa y a la de todos los pensionistas. Es totalmente injusto que abusando de su autoridad tomen lo que en justicia nos pertenece. Lo siento señor Camacho, indignada estoy más de lo que se imagina, asustada no».
«Quisiera agradecer a mi maestro Andrés de la Oliva Santos -dice J. L. GARDÓN- su Tercera de ABC del pasado 23 de mayo, en la que demuestra que el juez Garzón nunca ha investigado crímenes del franquismo. Los que defienden al juez Garzón, en la creencia de que ha sido imputado por investigar crímenes del franquismo, bien están en un inmenso error fruto de la propaganda imperante, bien mienten a sabiendas. En fin, gracias profesor por su testimonio de autoridad, pues hacía falta la luz de los grandes maestros del Derecho español, a los que muchos echamos de menos en estos tiempos de confusión y mentiras».
«Tras leer la Tercera de Jaime Lamo de Espinosa (27 de mayo) en la que propone una nueva desamortización de nuestos montes públicos, debo recordarle -comenta CARLOS DEL ÁLAMO JIMÉNEZ, decano del Colegio de Ingenieros de Montes de Madrid- las desastrosas consecuencias que para la naturaleza y los montes tuvo la primera: miles de hectáreas arrasadas y deforestadas, biodiversidad y sumideros de carbono perdidas con la venta de aquellos bienes... En el año 1859 el Cuerpo de Ingenieros de Montes logró salvar de la desamortización 6 millones de hectáreas que se incluyeron en el Catálogo de Montes de Utilidad Pública, base de la conservación de la naturaleza en España. Desde entonces luchamos por lograr en los montes una inversión imprescindible. Mínima si la comparamos con los beneficios que ofrece. Si el Estado necesita paliar el déficit, no creo que vaya a hacerlo vendiendo el Museo del Prado, la Alhambra o el Monasterio de El Escorial. Si el argumento para repetir tal atrocidad es el precio que suponen los montes a cambio de muy poca rentabilidad, entenderá el señor Lamo que los inversores privados buscarán obtener también beneficios del mismo. ¿Cómo lo harán, a base de recalificaciones urbanísticas? Dejemos que los montes públicos, que son parte sustancial de nuestra naturaleza, sigan garantizando el derecho de todos a disfrutar del medio ambiente, como señala el artículo 45 de la Constitución, y no tratemos de arreglar los problemas económicos con instrumentos que hace 160 años causaron daños en nuestros montes que aún no hemos logrado reparar».
lectores@abc.es

