No se construirá ni el Centro de Convenciones bajo las cuatro torres ni el nuevo estadio de Vallehermoso
Todo el que no lleve escolta, se queda sin coche oficial. La medida, adoptada ayer por el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón, «descabalga» de momento a 33 directores generales, que deberán ir a trabajar en su propio coche o en transporte público. El resto de los vehículos oficiales, hasta 134, seguirán funcionando, aunque según se acaben sus contratos de leasing, serán cambiados por otros de menor gama. El suyo, el primero: del blindado Audi A 8, cuyo leasing cuesta 150.000 euros al año, a un híbrido de la gama del Toyota Prius, que supondrá algo más de 7.000.
Esta es sólo una de la ristra de medidas de ahorro que ayer presentó durante el pleno que debatía el Estado de la Ciudad, y que le reportarán en conjunto a las arcas locales un ahorro de 1.041 millones de euros en total -unos 172.000 millones de pesetas-. Hay recortes de sueldos -del 15 por ciento para todos los altos cargos, y del 5, progresivas, para el conjunto de los funcionarios-, que supondrán un ahorro de 105 millones de euros en el capítulo 1 del presupuesto. La rebaja a los altos cargos -desde el alcalde al último director general- ahorrará 2,6 millones de euros.
Pero hay otras partidas a recortar: amortización de vacantes no cubiertas, 25 por ciento de caída en atenciones protocolarias, 10 por ciento de ahorro en los contratos de alquiler; fusión de algunas direcciones generales, cierre de Madrid Global y del canal municipal de televisión EsMadridTV -«si pudiésemos la venderíamos, pero es inviable jurídicamente», explicó el regidor-, y revisión de los contratos de prestación de servicios para rebajar su coste anual en un 15 por ciento, excepto los que se dan a mayores.
No se construirán
Pero además, hay dos equipamientos que, de momento, desaparecen del futuro: no se construirán ni el Centro de Convenciones bajo las cuatro torres, ni el estadio de atletismo Vallehermoso -aunque sí se hará el polideportivo-. Sólo con estas dos medidas, se ahorran 425 millones de euros.
Las oficinas administrativas municipales -salvo las que atienden al público- cerrarán a las 17.00 horas, para ahorrar energía y conciliar mejor la vida familiar. Y también está previsto reducir las subvenciones de 2011, en especial las de Cooperación al Desarrollo, una competencia exclusivamente estatal, recordó el alcalde.
La crisis y la manera de combatirla se convirtió ayer en protagonista del pleno sobre el Estado de la Ciudad, el último antes de las próximas elecciones. Durante las dos horas y media que duró, el alcalde mantuvo un tono sosegado, en un intento -al final lo confesó- de tranquilizar a esos «millones de madrileños que tienen un sentimiento de angustia». Para aliviarlo, insistió en «convocar a todos» para salir de esta, aunque casi recordó a aquel mítico «sangre, sudor y lágrimas» de Winston Churchill al afirmar que «el camino va a ser duro».
«No hay locomotora»
Ruiz-Gallardón fue muy crítico con Rodríguez Zapatero, a quien de hecho dedicó su discurso, y le acusó de «ser fuerte con los débiles y débil con los fuertes», lo que «no es una buena política». Recordó cómo «por diez veces» durante los dos últimos años, el presidente del Gobierno anunció que habíamos salido de la crisis.
A su juicio, «el problema es que no hay locomotora, y el maquinista no sabe ni cuál es la ruta».
Como en un buen partido de tenis, respondió a cada crítica de la oposición. Por ejemplo, al recordarle que cuando Aznar era presidente, también congeló el sueldo a los funcionarios varios años, respondió: «Seguro que hoy firmarían por eso, en lugar de la rebaja»; si le decían que el Gobierno municipal está tutelado por Hacienda, contraatacaba: «Mejor eso que sea la tutela de gobiernos extranjeros»; al recordarle que la deuda municipal es astronómica, sostenía: «Nos endeudamos cuando teníamos que hacerlo, pero para invertir, y no para gasto corriente; por eso no tenemos déficit».
400.000 euros/minuto
Al argumento de que cada madrileño debe 2.077 euros por la deuda municipal, rebatía: «Si, pero deben 9.387 por la deuda del Estado, que se incrementa 213 millones de euros al día, o lo que es lo mismo, 400.000 euros por minuto». Respecto a los altos cargos, 1.500 según la oposición socialista, Ruiz-Gallardón aseguró que eso es «sumando todo el personal eventual; echando así la cuenta, Rodríguez Zapatero tiene 85.000 altos cargos».
Justificó que sólo se paralicen el Vallehermoso y el Centro de Convenciones porque «parar un proyecto en marcha significa un sobrecoste, proque hay que indemnizar a las empresas adjudicatarias».


