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Miércoles , 26-05-10
La dureza con que el ajuste fiscal del Gobierno ha impactado en las cuentas del Ministerio de Fomento está obligando a su titular, José Blanco, a poner sobre la mesa medidas drásticas que pueden generar un auténtico terremoto en el ya dañado sector de la construcción nacional. Según ha podido saber ABC de fuentes de este mercado, el ministro baraja paralizar todas las obras que, aunque ya estén adjudicadas, hasta la fecha no hayan sido ejecutadas en más de un 30%.
La medida figura entre la lista de opciones que manejan en el Ministerio y que definirá los proyectos que finalmente se verán afectados -algunos incluso se cancelarán- por la ola de austeridad que ha inundado forzosamente Europa.
Y es que Blanco, que se encuentra en Brasil en viaje oficial, tiene que acometer un recorte de más de 6.400 millones de euros entre «posposición de nuevas limitaciones, demoras de plazos de finalización de obras, suspensión temporal de actuaciones e, incluso, anulaciones de contratos», según reconoció el propio ministro que ahora estudia el límite que dividirá las obras que se salvan de las que no.
No obstante, la paralización de obras ya ejecutadas tiene complicaciones legales de calado. Según las fuentes consultadas por este diario, si la medida llegara a ponerse en marcha podría obligar a la rescisión del contrato, y por tanto llevaría aparejado el consiguiente pago de una indemnización a las empresas afectadas.
Otra de las asignaturas pendientes con las que se encuentra el titular de Fomento es la derivada de las radiales y autopistas de primera generación. Blanco intentó salvar el problema que surgió con los dueños de los terrenos expropiados para su construcción reconociendo en los Presupuestos Generales de 2010 parte de los sobrecostes con créditos participativos por valor de 200 millones de euros. Sin embargo, fuentes empresariales aseguran que, a día de hoy, aún no se ha recibido pago alguno.
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