
ABC Renée Fleming, en una imagen promocional
La soprano Renée Fleming (Indiana, 1959), considerada una de las voces más bellas de la ópera, icono de diseñadores, chefs y con su propio perfume, hace una nueva pirueta en su carrera discográfica. Después de presentar hace unos meses el disco «Verismo», en el que se acercaba a un repertorio poco frecuentada en su carrera (aunque jugaba en su propio terreno), ahora ha realizado un salto mortal con «Dark Hope» (Decca), un disco de música pop en el que ha sido guiada por el productor David Kahne. «Al principio cuando me hablaron de este proyecto me extrañó y pensé que realmente no me conocían. Después el resultado me ha sorpendido... gratamente -reconoce-. Me gusta y defiendo el proyecto por su calidad y su integridad».
Un Ferrari en un colegio
Para afrontar este nuevo camino ha tenido como cicerone a Khane, «que me marcaba la línea de cómo tenía que cantar -me hizo repetir algunas frases hasta 30 veces-, porque decía que el público del pop iba a ser un poco crítico». Así, la soprano ha tenido que contener su chorro de voz y no subir demasiado. «Eres un Ferrari en una zona de colegio», le recordaba continuamente su productor. Fleming ha hecho suyo este repertorio sin caer en viejas fórmulas: «No quería un disco crossover a la usanza, cantantes de ópera que con su voz graban temas pop. Quería algo auténtico, cantar de forma natural y utilicé el mismo tono que tengo al hablar».
En cuanto al repertorio del disco, ha selecionado los once temas de un total de 35 que le presentaron en un cd: «Tuve cuidado de que el contenido no fuera político y sus letras no chocarán con mi personalidad», afirma. Por lo que tuvo que renunciar a interpretar un tema de Red Hot Chili Peppers, «pues era demasiado rap», bromea.
De todos ellos, la soprano confiesa que el único que conocía era el de Peter Gabriel, «In your eyes». Junto a él, forman parte del disco canciones de Muse -«Endlessly», el primer single y con el que ha grabado un videoclip-, Willy Mason, Jefferson Airplane, Tears For Fears, Duffy y Leonard Cohen, entre otros. Algunos de los cuales son mucho más cercanos al universo de sus hijas, de 17 y 14 años (la primera quiere ser cantante de ópera, y la segunda de pop), que, en un primer momento, la retaron: «No puedes hacer este disco», la dijeron. Finalmente, tras compartir algunos de los temas con ellas, logró convencerlas.
Caruso, el primero
Esta incursión en el mundo del pop, «una manera de llegar a más público, y de que los jóvenes se interesen por la música clásica porque las viejas normas de llevar a los hijos a los conciertos ya no funcionan», sorprenderá a muchos, entre ellos al público más purista e incluso a sus allegados. En el caso de su padre ya lo ha hecho: «Cuando escuchó por primera vez el disco no reconoció mi voz».
En cuantro al otro, al público más entregado a la ópera, Renée Fleming asegura no estar preocupada, «aunque sí algo nerviosa», ante la recepción de esta grabación: «Sé que a algunos no les gustará, pero llevo veinte años cantando y a veces me aburro y necesito arriesgarme». También recurre a la historia para recordar que esto no es nada nuevo. «Hace un siglo, Caruso, en la primera grabación que se realizó, ya interpretó canciones napolitanas, y hace años lo hizo Plácido Domingo con John Denver», subraya.
A pesar de que en su ipod la soprano norteamericana lleva mucha música clásica, en él también tienen cabida otros géneros, como el jazz, en el que ha hecho algunos pinitos, el folk, «y ahora me estoy interesando por el rock alternativo, aunque todavía no me he acercado al heavy metal», bromea.
De momento no está previsto que Fleming se suba a un escenario para presentar el disco en vivo, «tengo la agenda muy apretada durante los próximos seis años -ninguna cita en España la próxima temporada-, aunque tampoco me niego a esa posibilidad, depende de cómo responda el público».


