
D. ARRANZ El edificio principal de la Usal es uno de los más visitados por los turistas que acuden a Salamanca
Barro protector y resina destructiva
El director del Plan Director de los edificios históricos de la Usal, Alberto García Gil, reconoce que antes de intervenir hay que consensuar las medidas y técnicas a aplicar. «Se trata de tomar decisiones colegiadas entre técnicos, historiadores y otros expertos» subraya consciente de que un paso equivocado tiene consecuencias. Uno de esos movimientos equivocados se produjo en la década de los ochenta del siglo pasado cuando se aplicó a la fachada una resina que ha blanqueado la piedra. Por el contrario, mucho antes se aplicó un barro que si bien enrojeció la fachada ha supuesto una capa muy eficaz de protección, según los estudios realizados. Para García Gil, frente al entusiasmo de mediados del siglo XX en la aplicación de nuevos materiales ahora se retorna a estudiar la viejas técnicas. No en vano, junto a los excrementos de las aves y las humedades, la futura intervención debe combatir costras por acumulación de suciedad, líquenes, además de restituir la pérdida de masa de algunas piezas ornamentales, «rellenar» fisuras, entre otros aspectos.
Lunes
, 24-05-10
La Universidad de Salamanca (Usal) tiene cara: la fachada del edificio histórico de la institución académica, atrapada en millones de fotografías de los miles y miles de visitantes que anualmente acuden a la capital salmantina, es la imagen universal, junto a la Plaza Mayor, de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad. Este retablo de piedra arenisca levantado en el siglo XV, un orgullo para los salmantinos. va a entrar en una fase de rehabilitación una vez la Fundación de Patrimonio Histórico de Castilla y León asuma el proyecto presentado por la Usal para corregir los defectos y aplicar un programa de mantenimiento de este singular bien inmueble que, junto al claustro y las escuelas menores. forman un conjunto arquitectónico perfectamente integrado.
Al frente del Plan Director de los edificios históricos de la Usal, concretamente del rectorado, las escuelas menores y la fachada, se encuentra el arquitecto Alberto García Gil, que conoce las filigranas, recovecos y esculturas de la fachada como pocos. Tras intervenir en los otros dos elementos del plan director, es ahora el tercero el que necesita «una actuación de cierta urgencia», aunque son las cresterías del rectorado y las escuelas «las más gravemente dañadas».
Las patologías que sufre la fachada parte de su elemento constitutivo: la piedra de Villamayor. Este material está compuesto por areniscas feldespáticas y arcósicas de grano, en su mayor parte, fino, de tonos ocres pálidos con vetas y manchas rojizas más oscuras. Al ser extraída de las canteras del municipio salmantino que le da nombre, la piedra es fácilmente manipulable y la labra no es complicada. Con el tiempo se endurece. Sin embargo, los siglos no pasan en vano para un elemento expuesto a la meteorología y, fundamentalmente, a la fauna.
30 centímetros inclinada
La primera sorpresa del trabajo e investigación realizada por el equipo dirigido por García Gil es comprobar que la fachada de la Usal tiene una inclinación de 30 centímetros. «No es grave, pero ha originado ciertas fisuras», tranquiliza el arquitecto, por las que el agua horada la piedra, y más si se hiela. Según los análisis realizados y los numerosos estudios que se han hecho de este elemento del patrimonio universitario, «esta deformación debió originarse durante la construcción».
Sin embargo, lo que origina «un enorme problema» son las palomas que utilizan la fachada como plataforma. Sus excrementos son especialmente corrosivos con la piedra caliza «y más si es arenisca». Aunque el objetivo es claro, desalojar a estas aves, el método no lo parece tanto. Alberto García Gil no se muestra partidario de aplicar una única solución y apuesta por combinar varias técnicas. Desde pequeños alambres con pinchos, hasta cables que emiten una onda electromagnética pasando por la emisión de sonidos grabados de aves depradadoras de palomas. Lo que si parece descartado son las mallas protectoras. La razón es estética pues, opina el arquitecto, «se perdería la belleza de la luz incidiendo al atardecer».
Precisamente la orientación de la fachada de la Usal es una de los motivos de que el deterioro no sea más grave. Protegida habitualmente de los vientos predominantes en la ciudad, la incidencia de la lluvia y otros meteoros es mucho menor. Además, y aunque García Gil advierte de que hay mucha leyenda en cuanto a la incidencia de la contaminación atmosférica, la peatonalización del entorno también ejerce de pantalla protectora de la fachada, y por añadidura de todo el conjunto monumental de Salamanca. Las devastadoras y silenciosas humedades también hieren la fachada. Atacan por tierra y aire. «Llegan por las cubiertas, capilaridad y condensación». De estos tres frentes, dos parecen sino vencidos al menos se les mantiene en retaguardia. Por un lado, los tejados del edificios fueron adecentados en su momento. Por otro, los tres metros de tierra de desnivel entre la Catedral y la Universidad, que retenían agua como una esponja, han sido aminorados en lo posible. Finalmente, existe el problema de los muros perpendiculares a la fachada, auténticos «suministradores» de agua de lluvia.
Intervención
A falta de concretar la intervención, en la que también participarán los técnicos de la Fundación Patrimonio Artístico de Castilla y León con una partida de 430.000 euros, Alberto García Gil precisa que los trabajos no tendrán grandes problemas de accesibilidad gracias al empleo de plataformas móviles.


