Entrevista con Kami Garcia y Margaret Stohl a su paso por Madrid para promocionar la primera parte de «La saga de las dieciséis lunas» (Espasa), una trama fantástica donde, esta vez,«ellas son las poderosas»
Las «chicas Caster» revolucionan el profundo sur con sus «Hermosas Criaturas»
Kami Garcia (izquierda) y Margaret Stohl
Actualizado Lunes , 17-05-10 a las 19 : 09
Kami Garcia y Margaret Stohl acaban de presentar en España «Hermosas Criaturas» (Espasa), la primera parte de la tetralogía de «La saga de las dieciséis lunas», una original historia con la que se han ganado el apodo de «las chicas Caster», porque así es como ellas mismas han denominado a los seres sobrenaturales que luchan por mantener el equilibrio entre la Luz y la Oscuridad en Gatlin, un rincón perdido del profundo sur americano, donde cada uno de los días de la vida de Ethan Wate es exactamente igual al anterior hasta que aparece Lena Duchannes, una chica diferente a todas las demás.
Entusiasmadas y sorprendidas con el éxito de una novela que no nació para ser publicada, y que, después de que un amigo la enviara en secreto a una agencia, ha logrado vender más de 75.000 ejemplares en Estados Unidos en sólo tres meses,y está dando la vuelta al mundo, las autoras de este nuevo «boom» de la literatura juvenil hablan por turnos y con gran complicidad sobre la corta pero intensa vida de «Hermosas Criaturas», una obra que en términos televisivos sería algo así como un cruce entre el fenómeno «Glee» y la nostálgica «Norte y Sur».
Llegan como un soplo de brisa fresca: sin vampiros, con un narrador masculino y una chica con poderes sobrenaturales.
—(Margaret) Empezamos escribiendo para un grupo de adolescentes que conocíamos muy bien. Leían los capítulos casi a la vez que los escribíamos, así que sus opiniones han ido modificando la historia. Y el mensaje era claro: «Estamos hartas del argumento de siempre. Chica se enamora de chico sobrenatural y espera a ser rescatada sin mover un dedo». Esta vez ellas querían ser las poderosas.
La literatura juvenil vive un momento especial: cadavez más escritoras atraen a lectores de ambos sexos en tramas fundamentalmente románticas. ¿A qué creen que se debe esta tendencia?
—(Kami) Creo que a los chicos les preocupa el amor tanto como a las chicas, le dan las mismas vueltas, y sé de los que hablo porque entre las dos sumanos seis hermanos. Si a ello le añadimos el atractivo del género fantástico ya no es sólo romance.
—(M) Recuerdo a una joven lectora que nos trajo unas galletas: «Las ha cocinado mi marido, aunque a él no le ha gustado el libro». «¿Qué es lo que no le ha gustado?», le pregunté. Al parecer, Ethan no le parecía lo suficientemente «macho». «¿Y este “hombretón” se ha molestado en prepararnos unas galletas?», le respondí entre risas. Es una anécdota, pero creo que también es un ejemplo claro de la contradicción que sufren algunos hombres entre cómo son y cómo creen que deben mostrarse ante los demás.
En su novela refleja un Estados Unidos donde existen profundos lazos familiares.
—(K) Así es como vivimos en el Sur. Mi familia procede de un pequeño pueblo sureño, parecido a Gatlin, aunque en realidad creo que los pueblos pequeños son iguales en todas partes. En estos sitios las familias y las tradiciones se mantienen durante generaciones.E incluso cuando esto no ocurre, para la gente del sur es importante conocer sus raíces, investigar su árbol genealógico.
—(M) Si visitas el cementerio de uno de estos pueblos te encuentras con que las tumbas están decoradas con objetos muy personales, cosas tan inesperadas como una Barbie.Allí todo tiene un significado personal. De hecho, muchas de las cosas que ocurren en Gatlin no son inventadas sino que son parte de nuestra propia historia. El cartero que leía el correo de todos sus vecinos antes de entregarlo ¡era mi abuelo! Nuestra intención era recrear un lugar muy concreto con un montón de detalles que lo hicieran reconocible.
Han utilizado además un contexto histórico tan atractivo y polémico como la Guerra de Secesión.
—(K) Es cierto que abre muchas posibilidades para una novela. Nos permitía además crear un bello paralelismo entre los dos mundos que conviven en esta historia: el real, donde los hombres se enfrentan entre entre el Norte y Sur, y el fantástico, donde los «Caster» se dividen entre la Luz y la Oscuridad.
—(M) Y ocurre lo mismo en el instituto, donde casi hay otra guerra en marcha. Queríamos narrar dos historias a la vez, una grande y otra pequeña. Porque así es como son los adolescentes, todavía niños y casi adultos que se preocupan por grandes cuestiones (como el bien y el mal) pero también por pequeños detalles (como una fiesta de cumpleaños).
Las referencias literarias tienen también una gran presencia en esta historia, sobre todo el escritor Harper Lee?
—(M) «Matar un ruiseñor» es a nuestro juicio la mejor obra de la literatura norteamericana. Es además un libro que todos los niños estadounidenses tienen que leer en el colegio y que, como ocurre con muchas grandes obras, les resulta aburrido y anticuado. Queríamos captar su interés entrelazando ambas historias, quizá así acaben leyendo y disfrutando esta maravillosa novela.
—La segunda parte de «La saga de las dieciéis lunas» ya tiene fecha de publicación en su país: el 26 de octubre. ¿Cómo están viviendo el fenómeno literario que han provocado los «Caster»?
—(M) Es increíble, el libro se ha vendido a treinta y cinco países, con sus diferentes idiomas, culturas, tradiciones... Para nosotras es fascinante descubrir cómo funciona en cada sitio, qué piensan de él los lectores, los blogueros, la prensa... La verdad es que es difícil de explicar.

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