«Inasumible», «letal», «devastadora». «discriminatoria». Jesús Acebillo, presidente de Farmaindustria, no ahorró adjetivos para demostrar el efecto que el nuevo recorte del gasto farmacéutico tendrá en los laboratorios. El escenario que Acebillo pintó ayer fue casi apocalíptico con 20.000 empleos perdidos (5.00 indirectos y 15.00 indirectos), la huida de multinacionales a países con mejores condiciones y el cierre de un tercio de los pequeñas compañías. La patronal de los laboratorios también amenaza con castigar a la investigación española, sustentada en parte por las farmacéuticas.
El sector había salido bien librado del primer tijeretazo del pasado mes de marzo. Pero este segundo recorte, supone un golpe directo al motor de la industria, la innovación. El Gobierno ahorrará 1.050 millones de euros al bajar el precio de los medicamentos sujetos a patente, los que llevan menos de diez años en el mercado. La ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, reconoció ayer que son «medidas muy duras para el sector», aunque necesarias para mantener el sistema nacional de salud. Recordó que así la industria podrá contar con él como principal cliente. Jiménez confió en que sea la última bajada de precios.
Sanidad sacará 250 millones más con la venta en monodosis de medicamentos, como ya hace el Reino Unido. Los médicos recetarán el número de pastillas necesarias por tratamiento y los farmacéuticos venderán sólo las dosis necesarias. Ya no sobrarán pastillas en las cajas. Las medidas de ahorro en Sanidad entrarán en vigor en agosto.


