El presidente autonómico valenciano, Francisco Camps, llegó ayer a la sede del PPCV para presidir la junta directiva regional acompañado por la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, y recibió el cariño de sus compañeros que le aclamaron al grito de «¡presidente, presidente!».
La plana mayor de los populares valencianos se encontraba en el interior de la sala de reuniones, a excepción de la dirección provincial alicantina que mantiene diferencias con Camps y decidió, con su presidente Joaquín Ripoll a la cabeza, ausentarse en un gesto que podría no salirle gratis al dirigente alicantino.
Francisco Camps recibió el apoyo del presidente nacional del partido, Mariano Rajoy, con quien mantuvo una larga conversación telefónica en las horas previas a la junta directiva regional. De momento, ayer reiteró su «completa inocencia» respecto a las acusaciones «absurdas»que pesan sobre él.
El líder de los populares valencianos sometió su continuidad en el cargo a la votación de los presentes, que resultó favorable de manera unánime y sin abstenciones. Una vez confirmado el liderazgo de Camps, la primera medida anunciada fue que antes de que finalice el mes nombrará un comité de campaña para sumergir a su partido en un largo año electoral. El adelanto de las elecciones no se descarta y Camps afirmó que es «una potestad que tengo y analizaré en su momento».
Punto de inflexión
Francisco Camps se centra por tanto en la gestión y la campaña y, como afirmó, «dejo las otras tareas a los abogados». Esta fue la intrahistoria de la esperada reunión que, como se prevé, supondrá un punto de inflexión en la actitud del líder valenciano.
Las primeras pistas de ese cambio se pudieron ver al término de la reunión cuando Camps ofreció una rueda de prensa en la que repitió ante los periodistas lo que ya había comunicado a sus compañeros de partido. En el turno de preguntas Camps actuó con tono decidido y descartó que el «caso de los trajes» que el Tribunal Supremo decidió ayer reabrir acabe en juicio. «No es posible porque no he hecho nada», aseguró.
En una ofensiva sin precedentes en los últimos catorce meses Camps recordó que «de la cacería, dos ya están fuera», en referencia a Baltasar Garzón y Mariano Bermejo. Además, lamentó que en el último año se hayan ofrecido «todas las armas legales» a los que acusan y «ninguna» a los que se defienden. Denunció asimismo las filtraciones «sin autorización judicial» de documentos que son «interesados para sembrar dudas» y advirtió de que presentarán «pruebas exculpatorias clarísimas».
Más allá, Camps insistió en que será el candidato a la Generalitat en 2011 y advirtió que «ya hablaremos de las escuchas telefónicas porque tenemos un seguido de ellas». Y avisó a muchos de los que han esgrimido las conversaciones que se «tienten la ropa» ante lo que pueda suceder.


