El hijo del líder opositor asesinado en los 80 y de la ex presidenta que derribó la dictadura de Ferdinand Marcos encabeza los primeros resultados electorales
Benigno Aquino muestra su papeleta electoral / EFE
Actualizado
Lunes
, 10-05-10 a las 18
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La saga de los Aquino se prepara para volver al poder en Filipinas, que hoy celebra sus primeras elecciones automatizadas entre fallos de las máquinas de votación y tiroteos que se cobraron al menos siete vidas. A tenor de los primeros recuentos, lidera el escrutinio Benigno Aquino III, que toma el testigo político de su padre, el líder opositor asesinado en el aeropuerto de Manila en 1983 cuando regresaba del exilio para hacer frente al dictador Ferdinand Marcos, y su madre, elegida presidenta tras encabezar la revuelta del “poder popular” que trajo la democracia al país en 1986 y cuya muerte por cáncer conmocionó a toda la sociedad el año pasado.
Bajo la estela de ambos, este abogado de 50 años aparece como un paladín contra la corrupción que sacude a Filipinas, donde un puñado de familias se reparten el poder como si fuera una hacienda.
No en vano, las elecciones en este archipiélago de más de 7.000 islas son un auténtico circo al que concurren esperpénticos personajes como Imelda Marcos, famosa por los miles de zapatos y de millones de dólares que expolió durante la dictadura de su marido, o el boxeador Manny Pacquiao. Pero quienes más le pueden poner las cosas difíciles a Benigno Aquino son el magnate inmobiliario Manny Villar, salpicado por varios escándalos que han mermado su imagen, y el famoso actor Joseph Estrada, quien ya alcanzó la Presidencia gracias a sus papeles en el cine como defensor de los pobres pero fue depuesto en 2001 y condenado por corrupción.
Tras los nueve años en el palacio de Malacañang de Gloria Macapagal Arroyo, acusada de amañar su reelección en 2004, el ganador de estos comicios se enfrenta no sólo a la corrupción endémica en Filipinas, sino también a la violencia que ejercen los caciques locales y los rebeldes musulmanes vinculados a Al Qaida.
“En las primeras semanas detendremos a corruptos de poca monta y luego iremos subiendo más y más en la cadena”, ha advertido durante la campaña Aquino, que investigará a la presidenta saliente, Gloria Arroyo.
Buena prueba del caos en que se celebraron las elecciones es que “Noynoy” Aquino, como es popularmente conocido, tuvo que esperar cinco horas para votar por un fallo técnico en la máquina instalada en su circunscripción de Tarlac, al norte de Manila. Según la Comisión Electoral, hubo problemas en 300 de los 76.000 distritos del país, lo que provocó largas colas en los colegios y obligó a cerrar las urnas un hora más tarde de lo previsto.
En estas elecciones multitudinarias, 50 de los 90 millones de filipinos estaban llamados a votar para elegir 18.000 puestos administrativos, desde la Presidencia hasta los ayuntamientos pasando por el Congreso y el Senado.
Aunque menos que en los anteriores comicios, la violencia ha vuelto a empañar la campaña, en la que han muerto unas 30 personas. Y eso sin contar las 57 que fueron asesinadas el año pasado en la provincia sureña de Maguindanao en la emboscada a una caravana electoral por parte de un cacique rival.


