Adiós a Carmen de Zulueta, institucionista republicana
Actualizado Martes , 04-05-10 a las 14 : 01
«Una niña republicana con trenzas». La primera vez que escuché a Carmen de Zulueta fue en el Instituto Cervantes de Nueva York. Dotada de una memoria prodigiosa, destilada tras su jubilación como profesora en Estados Unidos, en un puñado de hermosos libros, sus recuerdos del Madrid del primer tercio del siglo XX, con ella asistiendo con sus 15 años al advenimiento de la República, se me quedó grabado para siempre. Evocaba los tiempos de su querido Instituto-Escuela, una de las piezas de la Institución Libre de Enseñanza, la «Insti», el gran proyecto educativo de Francisco Giner de los Ríos, del que ella era una representante eximia: un tipo de españoles honestos a carta cabal, exquisitamente educados, con una vocación de servicio público y de integridad, reformistas, convencidos de que el desarrollo del país pasaba por el ejemplo y la mejora de la enseñanza, un proyecto vital y filosófico que la Guerra Civil truncó para siempre. Carmen de Zulueta, nacida en Madrid en 1916, hija del ilustre periodista, pedagogo y diplomático Luis de Zulueta, murió el sábado pasado en su adorada Nueva York, la ciudad en la que se encontró a sí misma, de un derrame cerebral.
Amiga de sus amigos, generosa y espartana, a sus 94 años seguía madrugando en su preciosa casa sobre Central Park, en la Quinta Avenida de Manhattan, contestaba los e-mails, le daba su parte telefónico diario al profesor Isaías Lerner —exiliado, como ella, pero de la Argentina de los milicos, y uno de sus grandes amigos neoyorquinos—, iba al gimnasio, leía la prensa, paseaba por el parque, visitaba el Metropolitan Museum, atendía a las visitas… Uno de los rituales de cada año, pese a su avanzada edad, era visitar España, donde hacía sus pesquisas para nuevos libros. Recibía en la Residencia de Estudiantes, donde le gustaba alojarse para seguir en contacto con aquel mundo de la Institución Libre de Enseñanza que forjó su carácter y su visión del mundo. Entre sus muchos libros, el que mejor la retrata, a ella y la época tan apasionante que le tocó vivir, es «La España que pudo ser. Memorias de una institucionista republicana», publicado por la Universidad de Murcia. Allí está su infancia, llena de minuciosos detalles que trazan la intrahistoria de España y de quienes como ella estaban llamados a acabar con las supersticiones, la ignorancia y la zafiedad que tantos estragos causaron en la piel de toro. Allí está también el golpe de Estado del general Franco, que cogió a la familia en Roma, donde su padre (el hombre al que seguramente más ha admirado Carmen) era embajador ante el Vaticano. Pionera en la Facultad de Filosofía y Letras, la guerra la llevó a un largo exilio que conoció etapas en Francia, Inglaterra, Colombia, Brasil y Estados Unidos. Enseñó español y literatura española en el Weaton College de Massachussets y en el City College y Lehman College del Bronx neoyorquino.
Amiga de los Giner, de los García Lorca, de los Guillén y de tantos ilustres exiliados, Carmen de Zulueta empezó a destilar las esencias de su memoria, de su formación, de su experiencia y de su carácter en libros como «Compañeros de paseo», «Ni convento ni collage. La residencia de señoritas», «Cien años de educación de la mujer española» o «Caminos de España y de América», su última entrega, publicado por la Residencia de Estudiantes. Colaboradora de ABC y de revistas como «Historia 16, su último perfil, de su puño y letra, se puede ver en la revista digital fronterad, que cuenta con un vídeo en el que se puede ver y oír cómo pensaba y cómo era una mujer singular, de fuerte personalidad y convicciones, a la que sus hijos Mimi y John y sus muchos amigos nunca olvidaremos.

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...
Facebook ABC.es