Ultimátum norteamericano: si las partes no colaboran, Washington, la ONU, UE y Rusia harán frente común en otoño y dictarán lo que hay que hacer.
Actualizado
Lunes
, 03-05-10 a las 20
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Presuntos pactos secretos para frenar la colonización en Jerusalén Este, pero sin que la ultraderecha judía se entere para que no haga saltar el proceso por los aires. Ultimátum norteamericano: si las partes no colaboran, Washington, la ONU, UE y Rusia harán frente común en otoño y dictarán lo que hay que hacer.
Amenazas palestinas de abandonar la mesa en cuanto se detecte la construcción de “una sola casa” en los asentamientos judíos. Hosni Mubarak advierte que los árabes no aceptarán soluciones temporales. El Rey de Jordania presagia una ola de violencia. A juzgar por el intercambio de desafíos, mensajes cifrados y avisos de semejante índole que filtran estos días periódicos de toda la región, se diría que Oriente Próximo está al borde de una guerra…, cuando de lo que se trata es del anuncio, -“inminente”, según fuentes oficiales-, de que israelíes y palestinos van a volver a hablar de paz.
Amenazas palestinas de abandonar la mesa en cuanto se detecte la construcción de “una sola casa” en los asentamientos judíos. Hosni Mubarak advierte que los árabes no aceptarán soluciones temporales. El Rey de Jordania presagia una ola de violencia. A juzgar por el intercambio de desafíos, mensajes cifrados y avisos de semejante índole que filtran estos días periódicos de toda la región, se diría que Oriente Próximo está al borde de una guerra…, cuando de lo que se trata es del anuncio, -“inminente”, según fuentes oficiales-, de que israelíes y palestinos van a volver a hablar de paz.
Ocho días después de marcharse con las manos vacías, el enviado especial de EE.UU y mediador, George Mitchell, regresaba anoche a Jerusalén, presumiblemente con todo atado para que, entre esta semana y la próxima, se declare el inicio de las negociaciones de la era Obama. Serán indirectas, pero las primeras desde que, hace 18 meses, Mahmmud Abbás cancelara el agónico proceso abierto en Anápolis en tiempos de George Bush en respuesta a la ofensiva israelí que en 2009 dejó en Gaza más de 1.400 muertos.
Si aquellas fueron conversaciones de fogueo, en las que casi nadie creyó, las que están a punto de arrancar lo harán marcadas por la reciente crisis entre Estados Unidos e Israel, y las posteriores presiones masivas con las que la Casa Blanca ha hecho entender, principalmente a Benjamin Netanyahu, que la paciencia se acaba.
Congelación de las obras en Jerusalén EsteFruto de ellas, el Gobierno israelí ha procedido a la “completa congelación” de obras en los barrios judíos de Jerusalén Este, -veredicto del partido opositor Kadima-, aunque sin declaraciones oficiales, y los palestinos tendrán que conformarse con esos hechos silenciosos para sentarse a negociar. Pero la desconfianza mutua es extrema. “No voy a difundir falsas esperanzas, pero no voy a perderlas a pesar de que no vea que haya en Israel un interlocutor que desee la paz”, decía Abbás este fin de semana en un comunicado.
“Antes del comienzo del diálogo, la Autoridad palestina debe decidir si es un interlocutor verdadero para la paz y detener las incitaciones y boicots contra Israel”, advertía ayer mismo el viceministro de Exteriores judío, Daniel Ayalon. Para el diario Yedioth Ahronot, el de mayor tirada de Israel, el juego está claro, y ambas partes están peleando por asegurarse de antemano que, cuando todo falle, “la culpa caerá en el otro lado”.
“Antes del comienzo del diálogo, la Autoridad palestina debe decidir si es un interlocutor verdadero para la paz y detener las incitaciones y boicots contra Israel”, advertía ayer mismo el viceministro de Exteriores judío, Daniel Ayalon. Para el diario Yedioth Ahronot, el de mayor tirada de Israel, el juego está claro, y ambas partes están peleando por asegurarse de antemano que, cuando todo falle, “la culpa caerá en el otro lado”.
Pero de momento, dejando a un lado el pesimismo ambiente, lo cierto es que la determinación de Obama ha puesto firmes a unos y otros. Netanyahu en persona encabezará el equipo negociador israelí, y abordará desde el principio “asuntos cruciales” del conflicto, –la Seguridad y el Agua-, cediendo así a la exigencia de EE.UU. Abbás pondrá a discutir a sus colaboradores más veteranos, sin haber visto satisfecha su gran precondición. Ahora lo primero es sobrevivir al envite norteamericano, -“mantener el proceso por el bien del proceso”, en expresión de un periódico local-, y después ya se verá.


