Científicos suecos y checos sugieren una exposición humana a través del consumo de moluscos y pescado
Hallan en peces del Báltico una toxina relacionada con enfermedades neurodegenerativas
Los investigadores encontraron concentraciones de este tipo de bacterias en muestras de peces y moluscos / PNAS
Actualizado Lunes , 03-05-10 a las 21 : 04
En la lejana isla de Guam, en el oceáno Pacífico existe una excepcional incidencia de un síndrome devastador que suma esclerosis lateral amiotrófica, párkinson y demencia. Los neurocientíficos han explicado esa elevada incidencia con el consumo de alimentos contaminados con una neurotoxina que fabrica un tipo de cianobacteria, también conocida como algas azules. Ahora un grupo de investigadores suecos y checos ha encontrado que las algas del Mar Báltico también pueden fabricar esa misma neurotoxina y provocar una exposición humana. Los investigadores del Instituto Karolinska de Suecia, la Universidad de Estocolmo y la Charles University en Praga encontraron concentraciones de este grupo de bacterias en el zooplancton y en muestras de peces y moluscos. El trabajo se publica en el último número de la revista "Proceedings".
Algunos de los peces contaminados encontrados se utilizan habitualmente para consumo humano como los arenques y el rodaballo. La presencia de la neurotoxina se halló en el músculo y, en mayor medida, en el cerebro de los pescados. Entre la muestra de peces analizados, sorprendentemente la toxina de las cianobacterias no se halló en el salmón, una de las especies más consumidas en los países nórdicos. Sí se encontró en moluscos, en mejillones y ostras.
En cerebros de enfermos de alzhéimerLos investigadores plantean que el hallazgo de la neurotoxina en el Báltico hace sospechar de su presencia en otros ecosistemas marinos y, posiblemente, explicarían la aparición de la neurotoxina en cerebros de enfermos de alzhéimer y ELA en Estados Unidos y Canadá, cuentan en su estudio.
Pese a lo inquietante que parecen estos resultados, las cantidades que se han hallado de la toxina en el pescado y los moluscos "es muy baja", asegura María de Ceballos, neurocientífica del Instituto Cajal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. "La investigación no pretende alarmar. A mí no me preocupa en exceso, pero debemos pensar que podemos estar expuestos a este tipo de toxinas. Lo importante es saberlo y tomar muestras en los peces para mantener un control".
Ceballos recuerda que en el desarrollo de enfermedades neurológicas no parece haber una única causa, sino un cúmulo de hechos desafortunados: cierta vulnerabilidad del paciente, combinado con una infección sistémica y la presencia de una sustancia neurotóxica.

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