PowerBalance anuncia medidas «legales y comerciales» ante la denuncia
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Miércoles
, 28-04-10 a las 20
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Negra para ellos y en rosa o blanco para ellas. Las pulseras holográficas, como las de la marca «PowerBalance» «Ion Balance», «Powerplus».... se han convertido en el accesorio básico que ciñe las muñecas de famosos y deportistas de elite y acompaña a más de 350.000 personas en España. El secreto de su éxito está en su capacidad para proporcionar a quien la lleve: equilibrio, fuerza y flexibilidad, como promociona la firma «PowerBalance». Virtudes que la lanzaron al estrellato en el mundo deportivo y después al éxito a pie de calle.
A simple vista sólo parecen un triste pedazo de plástico o silicona. Su poder parece residir en un pequeño holograma como el de las tarjetas de crédito que «almacena una frecuencia procedente de materiales naturales conocidos por sus efectos beneficiosos para nuestro cuerpo», como reza su publicidad. Esta promoción, acompañada de un boca a boca que le atribuye poderes para combatir el dolor y la enfermedad, la han convertido en un fenómeno social, mucho más que una pulsera de moda.
La asociación de consumidores Facua ha sido la primera en dar la voz de alarma.Considera la promoción de efectos beneficiosos para el organismo una «publicidad engañosa» y como tal lo han denunciado al Instituto Nacional de Consumo, dependiente del Ministerio de Sanidad.
La denuncia ha calado y el Ministerio ha enviado una nota a las comunidades autónomas para alertarlas. Ahora son las comunidades las que deben decidir si ordenan la retirada del producto, aunque sólo se suele hacer en casos en los que el producto puede resulta nocivo para la salud.
El texto del Instituto de Consumo enviado a las comunidades recuerda que la legislación prohíbe «cualquier clase de publicidad o promoción directa o indirecta de productos, materiales, sustancias, energías o métodos con pretendida finalidad sanitaria cuando sugieran o indiquen que su uso o consumo potencian el rendimiento físico, psíquico, deportivo o sexual». Y se insiste en que «las pretendidas propiedades terapéuticas o potenciadoras que los fabricantes y comercializadores atribuyen a determinadas pulseras, incumplen lo establecido en la normativa».
Ayer la firma «PowerBalance», a través de su portavoz manifestó su sorpresa por la denuncia porque su compañía «nunca ha atribuido propiedades pseudomilagrosas ni ha recomendado su producto con pretendidos fines sanitarios». «Sí decimos que tiene efectos beneficiosos para el organismo, pero desde el punto de vista del bienestar, nunca sanitario» , explicó a ABC, José Miguel Manzanares. La empresa asegura que hasta la Universidad Complutense de Madrid tenía previsto iniciar un estudio para conocer los efectos en el equilibrio de la pulsera. «PowerBalance» también ha anunciado medidas «legales y comerciales» para proteger su marca y su «prestigio».
La denuncia de Facua está justificada, asegura Etelvina Andreu, director general de Consumo. «Si no está acreditado, basta con sugerir que potencia o mejora el rendimiento físico o deportivo para considerarlo publicidad engañosa. Eso es lo que dice el Real Decreto que regula los productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria, también conocidos como “productos milagro”. Sólo faltaría que dijeran que las pulseras curan la esclerosis múltiple o el sida».
Consumo no tiene nada en contra de quien desee llevar la pulsera. «No decimos que dejen de utilizarse. Pero que quien la lleve, lo haga por moda, por autosugestión o simplemente porque le gusta, no porque le dejen entrever que va a obtener unos beneficios que no están acreditados sanitariamente», insiste Andreu.
La advertencia de fraude de Consumo no impedirá que cientos de seguidores lleven su pulsera. “Será por sugestión, por efecto placebo. Yo solia tener grandes jaquecas y desde que llevo la pulsera no me duele la cabeza”, decía ayer uno de sus fieles seguidores.


