
Así luce el pabellón de España en la Expo de Shanghai / AGENCIAS
Actualizado
Miércoles
, 28-04-10 a las 17
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A la sombra de los arcos del puente Lupu sobre el río Huangpu, en la sección C del recinto, se alza el pabellón de España en la Exposición Universal de Shanghai. Gracias a sus sinuosas formas orgánicas y a su fachada forrada de mimbre, el «pabellón cesto», como ya ha sido bautizado por los medios de comunicación chinos, promete ser uno de los más impactantes de la Expo.
Diseñado por la italiana Benedetta Tagliabue, afincada en Barcelona y viuda del arquitecto catalán Enric Miralles, su proyecto fue elegido por la Sociedad Estatal de Exposiciones Internacionales en un concurso de ideas al que se presentaron 18 de los estudios españoles con mayor proyección mundial.
Con un presupuesto de 18 millones de euros, este recinto de 7.500 metros cuadrados destaca por su esqueleto de 25.000 metros de tubo de acero, que sostendrán 8.524 paneles de mimbre. Por primera vez, un elemento natural como éste se utiliza a escala masiva en un vanguardista edificio tecnológico que supera el concepto clásico de «caja expositora» y, basado en distintas estancias con forma de canastas que facilitan el tránsito de los visitantes, nace con la vocación de sobrevivir a los seis meses que edure la Expo.
«El objetivos que sea uno de los pabellones que perdure», explica Benedetta Tagliabue, quien se decantó por el mimbre porque «es muy español y muy mediterráneo y, además, transmite la belleza de la manualidad y reivindica lo natural». Con este material sostenible, de gran tradición artesanal tanto en Oriente como en Occidente, la arquitecta «crea un hilo conductor entre España y China».
Evolución urbana
El recinto, uno de los mayores de la Expo junto a los de China, Francia, Reino Unido , Alemania e Italia, se sitúa junto a los pabellones de Suiza, Serbia, Polonia y Bélgica. Con el lema «De la ciudad de nuestros padres a la de nuestros hijos», pretende mostrar la evolución urbana de España, un país que combina la modernidad con la tradición y la cultura. No en vano, y bajo la consigna «Mejor ciudad, mejor vida», esta Expo gira en torno a la sostenibilidad y habitabilidad de las urbes, donde ya reside el 55 por ciento de la población mundial.
Un debate que resulta especialmente apropiado en China, que ha experimentado la mayor transformación de su Historia en sus treinta años de apertura al capitalismo, y donde España tiene mucho que aportar por el desarrollismo que vivió en los años 60 y 70 y por contar con trece ciudades que han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Para ello, el «pabellón cesto» cuenta con tres salas expositoras con una superficie de 2.500 metros cuadrados. En ellas se explicará a los visitantes la evolución de las ciudades españolas, desde el éxodo rural de hace cuatro décadas hasta las cosmopolitas urbes del siglo XXI en que se han convertido Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao o Sevilla, que precisamente transformó su fisonomía gracias a la Expo de 1992.
La primera sala da la bienvenida al público con una potente videoinstalación del cineasta catalán Bigas Luna que muestra el origen de la cultura hispana.


