
Simulación por ordenador de cómo quedará la escultura de luz y materia que representa a la ciudad de Bilbao / AGENCIAS
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Miércoles
, 28-04-10 a las 17
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Atrás quedaron las grises postales del viejo Bilbao industrial. En los últimos veinticinco años, la capital vizcaína ha experimentado una transformación sin precedentes, que ha dado paso a una ciudad luminosa y moderna, pujante en lo económico y referente indiscutible entre las nuevas sociedades del conocimiento. Muestra de su creciente protagonismo en la Europa del siglo XXI, Bilbao ha sido seleccionada entre 113 ciudades de todo el mundo para acudir a la Exposición Universal de Shanghai, que abre sus puertas el 1 de mayo, y que constituirá una inmejorable ocasión para tender puentes entre Euskadi y Asia.
La delegación vasca acude a China con la intención de mostrar al mundo su sorprendente metamorfosis, que se ha sostenido en tres pilares fundamentales: el liderazgo institucional, la alianza público-privada y una visión creativa de la mutación de la ciudad, que tiene en la ría su eje vertebrador. Pero es, sin duda, el museo Guggenheim el símbolo universal del «milagro» de Bilbao, que la ha convertido en una ciudad cada vez más atractiva para los visitantes. El genuino edificio de Frank Gehry y su excelente colección de arte vanguardista, a la altura de los mejores repertorios del mundo, son por sí solos reclamo suficiente para situar Bilbao en el mapa.
Elegida por los organizadores como ejemplo internacional de desarrollo urbano sostenible, Bilbao demostrará en Shanghái 2010 cómo ha pasado de ser una urbe deteriorada en lo ambiental, con un tejido industrial en crisis, a convertirse en una de las ciudades más atractivas del continente europeo, a lo que contribuye su revitalizado casco histórico y la construcción de infraestructuas de vital importancia para la competitividad económica, como el «super puerto» de Bilbao, el Bilbao Exhibition Center (BEC) y el Palacio Euskalduna de Congresos.
El pabellón en Shanghai
Para dar cuenta de su asombrosa regeneración, la comitiva municipal ha optado por una propuesta artística y multimedia, que representa las tres revoluciones —industrial, urbana y del conocimiento— que han marcado su reciente historia. El espacio de Bilbao en la Exposición Universal, de unos 380 metros cuadrados, se encuadra en el Área de Mejores Prácticas Urbanas. Bajo la denominación de «Bilbao Guggenheim ++», la capital vizcaína se sitúa junto a París y Osaka, un emplazamiento magnífico que seguro atraerá a una gran afluencia de público, teniendo en cuenta que se esperan 70 millones de visitantes hasta el 31 de octubre.
Escultura, pintura e imágenes son los elementos elegidos para escenificar la esencia de la villa bilbaína, volcada hoy al servicio de los cuidadanos. El diseño del pabellón de Bilbao simula una caja cerrada, donde la luz cobra el mayor protagonismo. Un espectacular lienzo del reconocido pintor vasco Jesús Mari Lazkano da la bienvenida a los visitantes. Como una ventana abierta a la ciudad, la obra pictórica, de grandes dimensiones, titulada «Bilbo MMX», refleja los principales hitos arquitectónicos pasados, presentes y futuros que han tenido lugar a lo largo de la ría.
El elemento central del recinto bilbaíno es una gran escultura de luz y materia, obra firmada por la artista Esther Pizarro, que reinterpreta la estructura orgánica de Bilbao a través de un sofisticado diseño lumínico dotado de la última tecnología. El conjunto artístico, de trece metros de longitud por diez metros de anchura, permitirá al visitante recorrer virtuamente las transformaciones de la ciudad en función de las cambiantes propuestas de luz, que destacan las áreas que han marcado su renacer. Para facilitar la lectura viva al espectador, sobre las paredes del pabellón en Shanghai se proyectarán imágenes de la urbe y su entorno en tiempo real.


