El BCE advierte a España y Portugal que deben aprender la lección y poner en marcha ya ajustes fiscales
Miércoles
, 28-04-10
. La crisis griega se está convirtiendo en tragedia y el temor al contagio al resto de economías periféricas se extiende como una mancha de aceite entre los inversores, que ayer castigaron sin piedad a las Bolsas europeas, y especialmente a la griega, la portuguesa y la española.
El Ibex-35 retrocedió un 4,19% al cierre de la sesión, la segunda mayor caída del año, con lo que se situó en los 10.480,9 puntos. En el Viejo Continente, sólo las Bolsas de Atenas, con una caída superior al 6%, y Portugal, con un 5,36%, sufrieron un castigo mayor que nuestro mercado.
Pero también el resto de las grandes plazas bursátiles europeas acusaron los titubeos de los gobiernos de la zona euro para rescatar a Grecia. París cedió un 3,82% en su índice CAC 40; el Dax de Fráncfort se anotó un recorte del 2,87% y el mercado de Londres, pese a estar fuera de la zona euro, se anotó un descenso en el FTSE 100 del 2,61%.
La deuda no salió mucho mejor parada. En el mercado de bonos, los títulos españoles continuaron ensanchando el diferencial con el «bund» alemán, acercándose a los 108 puntos. Así, el bono a diez años español se llegó a pagar en el mercado al 4,10%, frente al 3,02% de los títulos germanos. Pese al repunte, estas cifras siguen estando lejos de la prima de riesgo que paga el Estado portugués, más de 250 puntos básicos, con un coste de colocación del 5,66%; y todavía está a un abismo del 9,62% que los mercados exigían ayer por los bonos griegos.
También los seguros de impago de la deuda, los conocidos como CDS, tocaron máximos históricos. En el caso de Grecia se situaron en 750 puntos básicos, cifra que los inversores interpretan como una alta probabilidad de que el país entre en suspensión de pagos;pero también los CDS españoles se dispararon hasta cerca de los 200 puntos básicos, cifra que no se había alcanzado nunca hasta el momento. Los seguros de impagos de la deuda portuguesa alcanzaron los 315 puntos básicos, más del doble que cuando comenzó el mes de abril.
Emisión de letras
El efecto Grecia se hizo sentir también en la última emisión del Tesoro español, que ayer adjudicó letras a tres meses a un interés marginal del 0,54%, casi el doble del 0,33% que pagó hace un mes.
Las palabras del vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Lucas Papademos, en las que alertaba del peligro que supone que algunos países -entre ellos España- mantengan déficit públicos muy elevados, pidiéndoles además que aprendan la lección de Grecia y adopten los ajustes necesarios para no llegar a esa situación, lejos de tranquilizar a los mercados, provocaron más nerviosismo.
«En las circunstancias actuales el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que fue puesto en marcha para contribuir a mantener posiciones presupuestarias sólidas y sostenibles, se enfrenta a su desafío más importante desde su adopción en 1997», aseguró en Bruselas el alto representante del BCE.
Papademos añadió que hay problemas similares a los de Grecia en otros países, en clara alusión a España y Portugal, «aunque en un grado diferente y deben aprovechar la crisis griega para hacer ajustes en sus políticas para restaurar su competitividad y mejorar su situación presupuestaria, en una especie de efecto contagio positivo al resto de países con problemas similares».
Mientras, Jean-Claude Trichet, presidente del BCE, insistió en que está completamente descartada la salida de un miembro de la Eurozona.
Aunque Irlanda es el país del euro que acumuló mayor déficit público en 2009, un 14,3% del PIB, su plan de ajuste fiscal ha convencido más a los mercados que el de Grecia, que tuvo unos números rojos del 13,6% del PIB el año pasado; o el de España, que cerró 2009 con un agujero del 11,2% en sus cuentas públicas. El déficit portugués alcanzó el 9,4%.
Crecen los números rojos
Las autoridades económicas españolas tienen claro que reducir el déficit es crucial para recuperar la confianza de los mercados. «Lo que tiene que hacer España es cumplir lo que ha dicho y tomar las medidas necesarias para que el déficit se reduzca del 11,2% del PIB en 2009 al 3% en 2013», argumentaba ayer el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, para quien reducir los números rojos de las cuentas públicas es «una imperiosa necesidad».
Ocaña hacía estas declaraciones en la presentación de las cifras de ejecución presupuestaria de los tres primeros meses del año que arroja un déficit de 8.908 millones de euros, en términos de contabilidad nacional, un 15,2% más que en 2009.
La vicepresidenta De la Vega, por su parte, pidió ayer en Nueva York confianza en la economía española, porque nuestro país «sabe hacer bien los deberes» para salir de la crisis.


