Lunes , 26-04-10
EL MENTIDERO
YA no me siento tan sola. He descubierto en Facebook un grupo que se autodenomina «Yo también me mareo en los Ferrocarriles (FGC)». Y rápidamente he solicitado ser miembro, que no miembra. Porque, en efecto, algo tienen estos trenes que coloca a muchos pasajeros al borde de la vomitona.
Entre los afectados circulan distintas causas, como el tipo de cristales, el posible movimiento «barca» o las dimensiones de los vagones, algo más reducidas que los de Rodalies. Los damnificados esperamos respuestas del conseller de Política Territorial, Joaquim Nadal, el único miembro del Govern —todo sea dicho—que entonó el «mea culpa» por el colapso viario registrado en las últimas nevadas.
Hay un cierto paralelismo político en esos posibles motivos de mareo ferroviario. Porque, en materia estatutaria, a las formaciones que componen la Entesa predican un discurso vidrioso (PSC), ambivalente (ERC) y estrecho (ICV), como mandan los cánones nacionalistas. El presidente José Montilla se ha propuesto prolongar la agonía estatutaria hasta las elecciones autonómicas con el frágil argumento de que el PP tiene la culpa de todo, obviando que, hasta ahora, quien se ha pronunciado sobre la inconstitucionalidad del texto —y además en cinco ocasiones— es una magistrada propuesta por el PSOE. Los republicanos, por su parte, recurren a un discurso dual. El supuesto moderado Joan Ridao invoca al ex presidente Lluís Companys para reclamar un Estat català, mientras el líder de esta formación, Joan Puigcercós, relativiza la urgencia de renovar el TC. Finalmente, el líder de ICV, Joan Herrera, se mantiene en ese reducido mundo dividido entre buenos (la izquierda) y malos (la derecha).
El bamboleo ferroviario y estatutario aturden, al igual que el aroma de las 80 flores que el Ayuntamiento de L'Hospitalet compró en 2007 por el «módico» precio de 15.208 euros, y no precisamente con motivo de la festividad de Sant Jordi. El Tribunal de Cuentas determinará si esa compra es susceptible de alguna irregularidad, pues el PP asegura que su coste en el mercado no sobrepasa los 610 euros.
En aquellas fechas gobernaba el municipio Celestino Corbacho. El retrato del hoy ministro se incorporó el sábado a la galería institucional de la Diputación de Barcelona, corporación que presidió entre 2004 y 2008. Sé que Corbacho está ilusionadísimo y hace días que seguía de cerca la instalación del cuadro, obra del pintor Gonzalo Goytisolo, autor a su vez del cartel de la Feria de Abril de Cataluña de 2005.
Por cierto, ahora dicen que el seseo propio de la población sudamericana no se debe a la procedencia andaluza de la tripulación que acompañaba a Cristóbal Colón, sino a que éste era catalán. Patriotismo sin fronteras.

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