El consejero de Presidencia exigió también el cese de Gaspar Zarrías y Pedro Castro
El PP se reitera en sus acusaciones hacia el rector de la Complutense, Carlos Berzosa. Ayer era el consejero de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, Francisco Granados, quien volvía a insistir en pedir la dimisión de Berzosa por haber permitido en las instalaciones docentes la celebración de un acto de apoyo a favor del juez Baltasar Garzón.
Ya lo había hecho la semana pasada en sede Parlamentaria y lo volvía a hacer ayer en durante la sesión de control en la Asamblea madrileña. Esta insistencia era calificada por la portavoz de IU, Inés Sabanés, de «campaña orquestada de acoso y derribo» contra el rector.
Un circo de siete pistas
El Pleno sirvió a Granados para explicar en su turno de palabra que «alguien que ha convertido la universidad pública en un circo de siete pistas, que utiliza los fondos públicos y las infraestructuras pagadas con los impuestos de los madrileños para hacer política en contra del Estado de Derecho» no puede ser rector de la Complutense.
Esta persona, prosiguió el consejero de Presidencia, «avaló con su presencia insultos como fascistas y torturadores a los miembros del Tribunal Supremo» y de «coaccionar con su presencia y con su autorización al más Alto Tribunal de España». «Alguien que va en contra en ese acto del Estado de Derecho no puede ser rector de una universidad pública», añadió.
Unanimidad de los jueces
Granados no sólo exigió ayer la dimisión del rector. Además, señaló que nueve días después de que tuviera lugar ese acto, «no han dimitido tampoco ni el secretario de Estado de Política Territorial, Gaspar Zarrías, y el presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, Pedro Castro», que también estuvieron presentes en la polémica convocatoria.
También aclaró que a Garzón «le habían sentado en el «banquillo» quince jueces por unanimidad», y no la Falange como previamente había apuntado Sabanés.


