
Imagen tomada por la asociación ecologista del Eume seco, con la cuestionada presa de Endesa al fondo
Jueves
, 22-04-10
El Tribunal Superior de Justicia de Galicia hizo ayer pública la querella interpuesta ante los juzgados de Ferrol por la Fiscalía contra Endesa, a la que se le atribuye un «presunto delito contra los recursos naturales y el medio ambiente» por la desecación de un tramo de 3,4 kilómetros del río Eume debido a la actividad de una presa que la eléctrica tiene en la localidad coruñesa de A Capela.
Se trata del primer proceso penal abierto en España contra una hidroeléctrica por una supuesta captación abusiva de aguas y desecamiento de un río, con el agravante de que la zona afectada se enmarca dentro del Lugar de Importancia Comunitaria «Fragas do Eume», un parque natural amparado por la Directiva europea de Hábitats.
En su escrito, la Fiscalía afirma que «desde hace cincuenta años un tramo del río Eume no recibe un aporte constante de agua para garantizar la vida y el ecosistema en su seno», y responsabiliza de ello al embalse, ya que «desde su construcción no se garantiza tal aporte». Ello ha devenido en el «hecho casi notorio» de «la pérdida del ecosistema acuático», situación agravada «por la pérdida de vida de la fauna piscícola» que eventualmente surge cuando el tramo recibe aportes por las lluvias o rebosa el embalse.
Sin embargo, el Ministerio Público entiende que «un ecosistema es mucho más que la simple pérdida» de peces, «y cabe imaginarse las consecuencias de haber privado de manera continua al caudal del mínimo aporte legalmente establecido».
Según la Ley 7/1992 de pesca fluvial de Galicia, «las concesiones de aprovechamientos hidráulicos deberán en todo momento respetar el caudal ecológico necesario para facilitar el normal desarrollo de las poblaciones piscícolas», y la vulneración de este artículo se considera «infracción muy grave».
Posible delito desde 1992
El fiscal establece además que existe una posible ilícito penal que, por un lado, se remonta hasta la aprobación de la ley de 1992, y por otro, a la fecha en que Endesa Generación SA -filial de la hidroeléctrica que gestiona el embalse- se hizo cargo de la concesión, en 2001.
En su solicitud de diligencias previas al juez de instrucción -todavía sin determinar-, la Fiscalía solicita un informe de la Comisión Nacional de la Energía en el que se cuantifique qué electricidad pudo producir la presa gracias al caudal ecológico que no se aportó al tramo desecado, «y conforme a esa producción, se valore a precios medios anuales de mercado», esto es, un cálculo de cuánto se enriqueció Endesa en perjuicio del Eume.
Además, también se aconseja un informe del Instituto de Biodiversidad Agraria y Desarrollo Rural de la USC que determine «las consecuencias ambientales del vaciamiento del cauce», así como «la posible afectación» del hábitat de las Fragas del Eume.
Ríos con vida
La querella parte de una denuncia de la asociación Ríos con Vida, que pone de manifiesto que el embalse de Endesa en el citado concello «no cumplía con el caudal ecológico establecido». El Seprona inició una investigación y la respuesta que recibió de Endesa fue que «según la concesión del embalse del Eume, no viene establecido que tengan que atenerse a algún tipo de caudal ecológico», para lo que se ampararon en la Ley de Pesca Fluvial de 1942, al tiempo que reconocieron que «la presa carece de la posibilidad de hacer aportes al caudal, así como de medirlos».
En una respuesta a la Fiscalía, Endesa añadió que «de forma voluntaria realiza una suelta de caudal mínimo en dos puntos del Salto», un hecho que la Xunta redujo a «una fuga en la válvula del propio desagüe» del embalse en otro documento referido en la querella.
La hidroeléctrica afirmó igualmente al Ministerio Público «no tener constancia, ni por si misma ni por parte de ninguna Administración pública, de la existencia de daños ambientales en el tramo del río Eume». Esta versión fue contradicha por la propia Xunta, ya que según Medio Rural «no tenemos constancia de que se haya soltado caudal ecológico» en los últimos 50 años, lo que derivó en «la pérdida del eco sistema acuático».


