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Actualizado Jueves , 22-04-10 a las 16 : 40
El personaje del cuento «Ricitos de Oro» reclamaba la temperatura justa: no quería que su plato de avena estuviera ni demasiado frío ni demasiado caliente… La niña de ficción ha bautizado lo que se conoce como «zona Ricitos de Oro», el rango de temperatura entre los 0 y los 100 grados C, más o menos, que los científicos creen necesario para que se desarrolle la vida. No todos están de acuerdo. Una nueva investigación ha demostrado que grandes poblaciones de microbios pueden sobrevivir a la temperatura infernal de -80ºC, muy por debajo de la horquilla aceptada para la vida. El «abrigo» para soportarlo se encuentra en la presencia de una determinada solución química. Y esto sugiere algo aún más interesante: Compuestos similares se encuentran en otros planetas y lunas -Marte y Europa-, por lo que la probabilidad de que exista vida extraterrestre puede ser mayor que lo que se consideraba hasta ahora.
Los científicos ya conocían la capacidad de algunos microbios, por ejemplo los extremófilos, para sobrevivir en condiciones muy difíciles. Es lo que ocurre en los alrededores de las fumarolas submarinas, donde las temperaturas alcanzan los 120ºC. La vida en frío extremo se consideraba más extraña, ya que las bajas temperaturas son capaces de poner rígidas las membranas celulares y de ahí a la muerte hay un corto camino. Sin embargo, un equipo de microbiólogos de la Universidad de Queen's en Belfast (Irlanda del Norte) sugiere que un glicerol, un tipo especial de soluto, podría evitar que se congelase el agua de las células. Esta sustancia, precisamente, se utiliza a menudo para conservar células en laboratorio a bajas temperaturas.
Hallsworth y su equipo recolectaron esporas de los hongos xerofílicos y las expusieron a temperaturas de -80°C. De los hongos procedentes de un medio suplementado con solutos llamados kosmotropos, murió el 60%. Por el contrario, sólo pereció el 5% del grupo que habitaba un soluto denominado caotropo. Los científicos creen que este hallazgo indica que la «zona Ricitos de Oro» puede ser mucho más extensa de lo que anteriormente se pensaba. Y como muchos planetas y lunas frías contienen los ingredientes necesarios para crear solutos caotrópicos quizás podamos llevarnos una sorpresa algún día.
La investigación ha sido publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
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