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Lunes , 19-04-10
Una imagen habitual en cuanto aparecen los primeros rayos solares y el buen tiempo lo permite, son los cuerpos tendidos al sol en espera del bronceado perfecto en el menor tiempo posible. Por ese canon de belleza muchas veces se dejan de lado las precauciones para salvar la piel y los ojos de los dañinos efectos de los rayos UVA. Al realizar actividades al aire libre, y de modo más grave en el caso de los niños, no siempre se toman todas las precauciones necesarias. Pero no todo es cuestión de piel, hay que proteger los ojos de esos primeros rayos incipientes y acostumbrase a utilizar gafas que hagan de pantalla. Sobre esta cuestión incide precisamente el presidente del Colegio de Ópticos de Galicia, el vigués Enrique Valcárcel.
-Cuando comienza el verano, salimos todos a pelearnos por esos pocos rayos de sol que últimamente no se prodigan demasiado. Nos cuidamos mucho la piel, pero descuidamos los ojos.
-Pues sí, estamos deseando todos que nos caigan las escamas de tanta agua que hemos tenido, y ponemos mucha atención en la piel, pero descuidamos que nuestros ojos se están quemando igual que la epidermis. Es un tipo de lesión que incide directamente en el cristalino y a la larga puede provocar una pequeña catarata prematura, antes del tiempo previsto. Realmente hay mucho culto al sol, y se está dando en gente joven principios de cataratas, entre los 45 y 50 años, que no son habituales en este tramo de edad, llegando incluso a necesitar intervención quirúrgica debido a esa exposición al sol sin el filtro adecuado.
-La campaña «Ollo cos Ollos» cumple tres años, ¿podría explicarnos qué persigue?
-Hace cuatro años que Sanidad se puso en contacto con el Colegio de Ópticos por las altas listas de espera que tenían en Oftalmología. En algunas zonas, como en Lugo o Monforte, había que esperar hasta dos años para hacerse una graduación en la vista, y en pleno siglo XXI parece inconcebible que un escolar o un jubilado tengan que esperar tanto tiempo.
Este fue el motivo principal para proponer al óptico-optometrista, cuya función es la graduación de la vista y la funcionalidad visual; y llevar a cabo estos análisis en nuestros propios centros, más de 500 repartidos por toda Galicia. Había experiencias en otras zonas similares que funcionaban perfectamente y se decidió aplicar aquí. Así, el médico de atención primaria nos deriva esta necesidad con una hoja de interconsulta y en el caso de que nosotros detectemos algún tipo de patología, que se escape a nuestra competencia, pues se trataría con el especialista médico correspondiente de nuevo en el centro sanitario. Pues bien, puedo decir que la iniciativa ha sido un éxito rotundo, las listas de espera han bajado en estos últimos años un 20 por ciento, y la gente está contenta porque se les da respuesta inmediata.
-Habla de éxito en general, pero me consta que hay zonas en Galicia donde no se está llevando a la práctica.
-Claro que hay casos puntuales. Hablo de éxito en general en la Comunidad, en calidad de portavoz del gremio en Galicia. Si bien, hay determinadas zonas en las que los médicos de atención primaria desconocen esta posibilidad, porque no han sido informados consecuentemente. En todo caso, los pediatras sí están al tanto y derivan la mayor parte de los pacientes directamente.
-Tanto en la campaña de invierno como en verano se celebran jornadas y actividades divulgativas para concienciar precisamente sobre la necesidad de un uso de protección adecuado ante los rayos de sol. ¿Cuáles son los principales consejos que se dan desde el Colegio?
-Cuando una persona va a tener una exposición al sol, lo lógico es que se dirija a su óptico-optometrista de confianza y acuerde con él cuál es la finalidad que busca. Si quiere una gafa para pasear, realizar algún deporte, conducir (...), los cristales son distintos en cada caso, y requieren un uso en base a su funcionalidad. Una gafa de mar o de montaña no sirve para conducir. Hay que pedir consejo para que la visión sea correcta en cada caso.
-Toquemos el farragoso tema de las gafas falsificadas. ¿La gente no se percata de los problemas que derivan de su uso?
-Hoy se falsifica casi de todo. Un profesional nota las diferencias. Los espesores no son los mismos, los baños no son de la misma calidad y, lo más importante es que el cristal, la verdadera protección, no ha pasado los controles que requieren, es por ello que dan dolores de cabeza o provocan efectos prismáticos. Hace años en Bayona hubo un caso muy ejemplarizante. Un joven que iba en moto se cayó al ver un bache que no era tal. Las gafas de mercadillo que llevaba le provocaron un efecto irreal que le llevó a colocarlo en un sitio incorrecto. No cuentan con la garantía sanitaria que se precisa, y los efectos pueden ser muy perjudiciales. No hay concienciación de que deben pasar por un correcto control sanitario.
-¿Por qué es tan necesario revisar la visión antes de un viaje?
-Es muy sencillo. Uno está acostumbrado a desenvolverse en la oficina, en un ámbito laboral, con una visión no más allá de tres o cuatro metros, delante de la pantalla de un ordenador, y cuando sale a la calle y se pone al volante la visión periférica, a 100-120 km/h se reduce, y en un coche tiene que ver a 80-100 metros. Si en el último año no se ha hecho una revisión de la vista y ha perdido un 10 o 20 por ciento de visión, no ve los objetos a 100 metros hasta los 80. Esto puede provocar un frenazo brusco y en consecuencia un accidente.
-Tantas horas delante del ordenador pasan factura, ¿no?
-Por supuesto, la vida se va actualizando, nos adaptamos a las nuevas tecnologías y la influencia de los ordenadores día a día está presente constantemente. La pantalla es una fuente de luz que crea fatiga en los ojos, una tensión al contraer la retina y la falta de parpadeo que conlleva no hidratar correctamente.
El tamaño de letra pequeño nos obliga, necesariamente, a forzar la vista y hay que compensarlo con ayuda visual. Es por ello que recomendamos entre los 20 y 40 una revisión cada dos años y a partir de los 40 una anual.
-Unas nuevas gafas que permiten enfocar de lejos a cerca con un simple toque en las varillas, ¿qué es esto?
-Son unas gafas electrónicas, un estudio que están realizando en Estados Unidos y que ya está muy avanzado. Llegará a España en tres o cuatro meses. El cristal lleva unas láminas electrónicas, y la montura unas baterías donde, dependiendo de la postura de forma automática, el cristal cambia de graduación de lejos a cerca. Si por cualquier motivo no funciona con el movimiento de cabeza, dependiendo de donde se aplique la presión sobre la varilla cambia el enfoque. Es una revolución tecnológica que esperamos que sea un elemento más de ayuda a las deficiencias de visión, sobre todo para la tercera edad.
-Nuevas tecnologías. Imagino que en su campo no cesan.
-Constantemente están saliendo novedades y actualizaciones. Hace un par de meses tuvimos un Congreso en Madrid donde se trataron las problemáticas de la lágrima. Se ha detectado que en España hay menos consumo de lágrima que en el resto de Europa, determinado por el consumo de mayor pescado, rico en Omega 3. Se habló, además, de las lentes de ortoqueratología para hipermétropes, y también de la terapia para tratar la miopía y el astigmatismo, basada en el uso nocturno de unas lentes especiales que modifican y aplanan la curvatura de la córnea, permitiendo la visión durante el día sin necesidad de llevar lentillas o gafas, ni operarse; la denominada Refractiva Corneal (CRT), importada de EE.UU. y recientemente introducida en España. Por supuesto que son vitales en nuestro campo.
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