Valoración:
Sábado , 17-04-10
La mujer que contemplaba el paseo de Mariano Rajoy pedía dinero, no la sentencia sobre el Estatuto. El integrante de un viaje del Inserso, tocado con un sombrero en el que podía leerse «Lloret de Mar», no quería la independencia de Cataluña, pero sí estrechar la mano del líder del PP. La jubilada que se coló en la conferencia del jefe de la oposición pretendía escuchar soluciones a la crisis, no una disertación sobre la urgente necesidad de descomponer Cataluña en veguerías.
Todas estas escenas tuvieron lugar ayer en Gerona, en plena tierra hostil para un PP muy consciente del «papel de villano» que la órbita independentista le ha asignado por recurrir el Estatut ante el Tribunal Constitucional. Y también muy sabedor que la presencia de su máximo dirigente podía ser entendida como una provocación en una ciudad, donde existe un importante arraigo soberanista. De hecho, el recorrido que realizó Rajoy por las calles de la capital gerundense, acompañado de la presidenta del PPC, Alicia Sánchez-Camacho, partió de la plaza del Ví, habitual punto de encuentro de manifestantes independentistas aficionados a la quema de banderas españolas y fotos del Rey.
«Kits» soberanistas
Justo en esa plaza porticada, donde numerosos curiosos y mossos d´Esquadra camuflados de paisano se apostaron para contemplar y vigilar el cónclave popular, hay una tienda donde puede adquirirse todo tipo de «kits» independentistas, como DNI catalanes, folletos antimonárquicos, suscripciones a revistas de carácter secesionista y la convocatoria de «un gran acto público» titulado «Sí als Països Catalans. Vota Independ_ncia!», organizado por la Candidatura d´Unitat Popular (CUP) de Gerona y cuya celebración coincidió con la presencia de Mariano Rajoy. Pero estos simpatizantes indepedentistas, ni estaban ni se les esperaban, tal era la calma que, paradójicamente, se respiraba en esa ciudad durante una mañana de rumores, tensiones y especulaciones respecto a una posible resolución judicial sobre el Estatut. Mientras otros dirigentes políticos perdían los nervios ante la supuesta inminencia de la sentencia, Rajoy intimaba con los espontáneos que se acercaban a saludarle y exhibía un cierto arrobo cuando las más entusiastas aseguraban que, en persona, es mucho más guapo que en la televisión.
En Gerona, durante esos 30 minutos que duró ese tranquilo paseo popular, se produjo esa especie de silencio que precede a la tormenta, aunque sin truenos ni relámpagos. Es posible que la nube de cámaras y fotógrafos que rodeaba a Rajoy le ocultaran al público, pero ¿ni un solo improperio? ¿ni un solo abucheo? Puede que algo esté cambiando en ese territorio comanche, donde la presión exterior había calado en el interior en el PP de Gerona. El ruido de sables ha sido sofocado con el nuevo liderazgo de Sánchez-Camacho y la costosa asimilación de un ex nacionalista, Enric Millo -fue dirigente de UDC-, como jefe local y hoy flamante cabeza de lista por esta provincia.
Queda mucho por hacer para que el PP crezca en Gerona. Pero hay brotes verdes. Pequeños, pero alentadores. El jefe de la oposición repartió besos y abrazos. Hubo quien le llamó «presidente», mientras que otros le deseaban «suerte» en las futuras elecciones generales. «¡Es Rajoy!», exclamó un inmigrante. Pues sí. Y además, a pecho descubierto.
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...
Error processing SSI file
Facebook ABC.es
ABC.es on Facebook