Cospedal, Rudi y Sánchez Camacho, tras la estela de Esperanza Aguirre, buscan el vuelco autonómico en 2011

Mª Dolores de Cospedal, Luisa Fernanda Rudi y Alicia Sánchez Camacho / IGNACIO GIL
Aguirre como precedente y referente
Un gobierno férreo y con iniciativa. El ejecutivo autonómico de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid no baja la guardia y se ha labrado una posición sólida que con toda probabilidad se reeditará en 2011 con una nueva mayoría absoluta. Pese a que el empuje de Aguirre produce sarpullidos a sus detractores, su falta de complejos para plantar cara a Zapatero (el último episodio, la rebelión contra la subida del IVA) y sus reflejos (antes de que la «Gürtel» la pueda enfangar, la presidenta madrileña proclama que fue ella quien la destapó) la guarecen de los enemigos internos y externos. Y Madrid queda como referente del modelo autonómico del PP, al menos en los aspectos que desgrana a D7 la número dos de Génova María Dolores de Cospedal: «El gobierno de Madrid está demostrando cómo desde una comunidad se puede contribuir a la recuperación económica. En esto los datos de Madrid son claves. Están por debajo de la media nacional en la tasa de paro, que no llega al 15 por ciento. Y Aguirre ha dado también ejemplo al eliminar el impuesto de sucesiones y donaciones, y al rebajar tramos del IRPF. Además, es una de las comunidades que más riqueza crea por el volumen de inversión pública que realiza».
Actualizado
Domingo
, 18-04-10 a las 21
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Cospedal, Rudi y Sánchez Camacho. Cabezas de lista del PP sin alharacas de cuota y sin vender la piel del oso antes de cazarlo. Cita con las tres candidatas a las once de la mañana en la sede del Senado. En concreto (como no podía ser de otra manera), en la llamada «Sala de las Comunidades Autónomas», regia estancia de mármoles, maderas nobles y terciopelo rojo.
Luisa Fernanda Rudi y Alicia Sánchez Camacho comparecen con puntualidad británica, en tanto que María Dolores de Cospedal se hace esperar, por culpa de una cargadísima agenda: radio a primerísima hora y una sesión de trabajo del grupo popular en la Cámara Alta después.
Una vez reunidas, fluye el intercambio de impresiones, de percepciones, de expectativas. La estrategia compartida es la de la contención verbal y el «trabajo de campo», puerta a puerta y pueblo a pueblo. Sobre sus hombros recae buena parte de la consolidación del augurado «cambio de tendencia» en las autonómicas de la primavera de 2011, como preámbulo de las generales del año siguiente. No es poco.
Una a una
Especialmente en el caso de Cospedal, quien conpagina su condición de secretaria general del Partido Popular con la de candidata en Castilla-La Mancha, un feudo jamás conquistado por los de la calle Génova. No parece atenazada por la lidia con el negrísimo toro de la «Gürtel», sino entera y serena, pese a lo mucho que el PP se juega en el envite.
Alicia Sánchez Camacho («seny» dicharachero) se topa con un senador del PSC y entabla animada charla sobre los comicios catalanes, a pocos meses vista. Aspira a que un PP «ya normalizado y no estigmatizado» se convierta en «bisagra» y elemento imprescindible de «centralidad y moderación».
Lo de Luisa Fernanda Rudi es otra batalla, la de la recuperación del poder en Aragón. Posa en la intensa sesión de fotos junto a sus compañeras con paciencia y buen humor («en estas ocasiones entiendo por qué pagan tan bien a las modelos»), mientras augura que las perspectivas del PP en esa comunidad, hundidas hace una década en el Ebro por el fallido trasvase, vuelven por fin a salir a flote. Y si Aragón y Castilla-La Mancha cambian de manos y el PP se convierte en decisivo en Cataluña, el mapa del reparto del poder territorial se modificará significativamente. Es el empeño de tres mujeres volcadas en el «cambio de ciclo».


