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Martes , 13-04-10
El día 8 de abril Estados Unidos y Rusia firmaron el nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START) en Praga, lo que reducirá el número de cabezas nucleares estratégicas en nuestros arsenales hasta niveles que no se habían visto desde la primera década de la era nuclear. Esta reducción verificable por parte de las dos mayores potencias nucleares del mundo refleja nuestro compromiso con el pacto básico del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP): todos los países tienen derecho a utilizar la energía nuclear de manera pacífica, pero todos ellos tienen también la responsabilidad de evitar la proliferación nuclear, y quienes poseen estas armas deben trabajar en favor del desarme.
Este acuerdo no es más que una de las varias medidas concretas que Estados Unidos está tomando para cumplir la promesa del presidente Obama de hacer que Estados Unidos y el mundo sean más seguros reduciendo la amenaza de las armas, la proliferación y el terrorismo nucleares. El martes 6 de abril, el presidente Obama hizo pública la Revisión de la Postura Nuclear del Gobierno de EE UU (RPN), que proporciona una hoja de ruta para reducir la función y el número de nuestras armas nucleares, a la vez que protege más eficazmente a Estados Unidos y sus aliados ante las principales amenazas actuales.
Hoy, el presidente Obama es el anfitrión de más de 40 dirigentes en la Cumbre sobre Seguridad Nuclear, cuyo propósito es asegurar todos los materiales nucleares vulnerables lo más rápidamente posible para evitar que caigan en manos de los terroristas.
Y junto con sus socios internacionales, Estados Unidos está llevando a cabo esfuerzos diplomáticos que tengan consecuencias reales para estados como Irán y Corea del Norte, que desafían el régimen de no proliferación mundial. Estas medidas envían un mensaje claro en cuanto a nuestras prioridades y nuestra determinación.
A nuestros aliados y colaboradores, y a todos aquellos que desde hace mucho han considerado a Estados Unidos un garante de la seguridad regional y mundial: nuestro compromiso por defender nuestros intereses y los de nuestros aliados nunca ha sido más sólido. Estas medidas harán que todos estemos más seguros.
A quienes se niegan a cumplir sus obligaciones internacionales y tratan de intimidar a sus vecinos: el mundo está más unido que nunca y no aceptará su intransigencia. El acuerdo actual es un testimonio de nuestra decisión de cumplir con nuestras obligaciones en relación con el TNP y de asumir las responsabilidades especiales que Estados Unidos y Rusia tienen por ser las dos mayores potencias nucleares.
El nuevo tratado START incluye una reducción del 30 por ciento en el número de cabezas nucleares estratégicas que a Estados Unidos y Rusia se les permite desplegar, y un sólido y efectivo sistema de verificación que estabilizará aún más la relación entre nuestros dos países, a la vez que reducirá los riesgos de errores de comunicación o de cálculo.
Y el tratado no establece límites para nuestros planes de defensa antimisiles, ni ahora ni en el futuro.
La Revisión de la Postura Nuclear del presidente Obama convierte los principios del tratado -y nuestro programa general de no proliferación y de control de armamento- en parte de nuestra estrategia de seguridad nacional. Actualmente, la proliferación nuclear y el terrorismo nuclear han sustituido al peligro de la época de la Guerra Fría de un ataque nuclear a gran escala como la amenaza más grave para Estados Unidos y la seguridad mundial. La RPN describe en líneas generales un nuevo enfoque que garantizará que nuestras defensas y diplomacia se encaminen a hacer frente a estos retos de forma eficaz.
Como parte de este nuevo planteamiento, Estados Unidos se compromete a no usar ni amenazar con usar armas nucleares contra un Estado sin armas nucleares que forme parte del TNP y que cumpla con sus obligaciones en cuanto a la no proliferación. Estados Unidos sólo se plantearía el uso de armas nucleares en circunstancias extremas para defender los intereses vitales de Estados Unidos o de sus aliados y socios. Sin embargo, no debe haber ninguna duda de que haremos plenamente responsable a cualquier Estado, grupo terrorista o agente no estatal que apoye o permita los intentos de los terroristas de conseguir o usar armas de destrucción masiva.
La RPN también hace hincapié en la estrecha cooperación con nuestros aliados en todo el mundo, y mantiene nuestro firme compromiso con la seguridad mutua. Trabajaremos con nuestros aliados para reforzar las estructuras de la seguridad regional, como las defensas antimisiles y otros recursos militares convencionales. Estados Unidos seguirá manteniendo una fuerza nuclear disuasiva segura y eficaz para nosotros y nuestros aliados mientras estas armas sigan existiendo en cualquier lugar del mundo.
La proliferación nuclear y el terrorismo son desafíos mundiales, y exigen una respuesta mundial. Por esta razón, el presidente Obama ha invitado a los dirigentes de todo el mundo a Washington para celebrar una Cumbre sobre Seguridad Nuclear, y tratará de lograr que todos los países -especialmente los que disfrutan de los beneficios de la energía nuclear civil- se comprometan a tomar medidas que detengan la proliferación y aseguren los materiales nucleares vulnerables. Si los terroristas llegasen a conseguir estos peligrosos materiales, las consecuencias serían tan terribles que es preferible no imaginárselas.
Todos los países deben admitir que el régimen de no proliferación no puede sobrevivir si a quienes lo incumplen se les permite actuar impunemente. Ése es el motivo por el que nos esforzamos en consensuar unas medidas internacionales que convenzan a los dirigentes de Irán de que cambien de actitud, entre ellas nuevas sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU que dejarán aún más clara la alternativa entre cumplir con sus obligaciones o hacer frente a un aislamiento cada vez mayor y a unas consecuencias dolorosas. En cuanto a Corea del Norte, seguimos enviando el mensaje de que el mero hecho de volver a la mesa de negociaciones no es suficiente. Pyongyang debe encaminarse hacia una desnuclearización completa y verificable mediante medidas irreversibles, si quiere una relación con Estados Unidos normalizada y sin sanciones.
Todos estos pasos, todos nuestros tratados, cumbres y sanciones, comparten el objetivo de incrementar la seguridad de Estados Unidos, nuestros aliados y los ciudadanos de todo el mundo.
En abril del año pasado, el presidente Obama se presentó en la plaza Hradcany de Praga e instó al mundo a luchar por un futuro sin los peligros nucleares que se han cernido sobre todos nosotros durante más de medio siglo. Eso es una labor de toda una vida, o incluso más. Pero hoy, un año después, estamos logrando avances reales que nos acercan a ese objetivo.
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