Lunes , 12-04-10
María del Mar Julios, posiblemente una de las políticas más grises que existe en el panorama canario, pretende significarse en la recta final de la legislatura con bravuconadas como la que soltó en referencia a las palabras de José Manuel Soria y la necesidad de dejar aparcados los coches oficiales.
La hoy miembro (o miembra, Bibiana Aído dixit) del Parlamento de Canarias se ha descolgado con unas manifestaciones poco apropiadas en las que reclama claridad al Partido Popular y que diga si quiere romper o no el pacto de gobernabilidad con Coalición Canaria. Supongo que es tal el peso que tiene la señora Julios que las palabras de la susodicha habrán pasado sin pena ni gloria para los propios compañeros de Coalición Canaria.
Infiero, a tenor de la salida de tono de la ex consejera de Sanidad (muy nefasta su etapa al frente del área, por cierto), que debe estar temblando ante las expectativas de voto que su formación puede tener en la isla de Gran Canaria de cara a los comicios de 2011. Coalición Canaria, después de los resultados de 2007, quedó fagocitada por el partido de Román Rodríguez (a nivel insular) y por la formación de Nardy Barrios en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y no parece que los ciudadanos estén por la labor de modificar mucho su intención de voto, salvo la hipotética salida de Jerónimo Saavedra, que se ha mostrado como un líder de grandes pretensiones personales, pero de poca o nula idea a la hora de gestionar las políticas municipales.
Julios, al igual que otros militantes nacionalistas grancanarios, estarán luchando a brazo partido por ir en los primeros lugares de las listas regionales.
Saben a ciencia cierta que es la única posibilidad que tienen de sacar un escaño que les permita seguir cuatro años más al calor del hemiciclo de la calle Teobaldo Power. Lo de llegar a ocupar una consejería o una dirección general resulta mucho más complejo, máxime si tu partido no gana las elecciones y tampoco consigues pactar para continuar en la poltrona. Por eso, cuando la señora María del Mar Julios intenta ponerse en plan chulesco, lo único cierto es que sus palabras entrañan miedo, temor y pavor a quedarse fuera de la vida pública, al menos vía urnas.
Pero vamos, después de cómo gestionó la Consejería de Sanidad, sinceramente, mejor que saque un escaño, que vote cuando tenga que hacerlo y que de resto, por supuesto, que se quede quietecita y, a ser posible, calladita.

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