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Sábado , 10-04-10
El Grupo Banca Cívica, compuesto por CajaCanarias, Caja Navarra y Caja de Burgos, acaba de rubricar el contrato por el que, bajo tan atractivo nombre, se han agrupado las tres cajas.
Es el inicio del buen camino y merecen todas las felicitaciones. Ojalá sirvan de norte y ejemplo a otras muchas que ya requieren con urgencia una fusión inaplazable.
Como es natural, y por lo mucho que nos toca, CajaCanarias y su presidente, Alvaro Arvelo, son los primeros que se han hecho acreedores del reconocimiento de nuestro pueblo por haber dado un paso de tan vital importancia en un momento tan delicado para las cajas.
Veremos ahora lo que ocurre con esas otras cajas de ahorros que atraviesan por circunstancias muy difíciles y que, también muy recientemente, han sido advertidas por el Director del Banco de España sobre una posible intervención de las mismas si no desarrollan ya un proceso de concentración de entidades.
Las cajas sufren y están mal como el resto del país. La crisis económica e inmobiliaria, y la manipulación política y partidista en muchos casos, las ha dejado a la intemperie. Hay que sacar cuanto antes a la política de las cajas y dejarlas en manos de profesionales. No se puede seguir así.
La reciente elección de Rodrigo Rato como presidente de la entidad de Caja Madrid pone de manifiesto, una vez mas, la desorbitada influencia de los partidos políticos en el devenir de gran parte de las cajas.
En tal sentido, la nueva Ley de Cajas, que no puede dilatarse mas allá de un año, debe propiciar que las mismas sigan existiendo en un futuro inmediato como auténticas entidades financieras, aunque se pague por ello un alto precio y algunas de ellas tengan que desaparecer. Lo que está en juego es su propia existencia.
A mayor abundamiento a Isidro Fainé, presidente de la Caixa, lo ha colocado todo el arco parlamentario español en la presidencia de la Confederación de Cajas. ¿Cabe acaso mayor politización que nos trae a la memoria el reparto de instituciones tan importantes del Estado como el Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Constitucional, etc..?. Las instituciones así formadas, poco a poco, se irán desprestigiando pero subsistirán con la Constitución en el tiempo.
Sin embargo, no ocurre igual con las cajas de ahorro. La propia existencia futura de dichas entidades de ahorro, como ya he apuntado con anterioridad, es la que corre peligro y seguramente no a muy largo plazo.
Precisamente para hacer algunas reflexiones sobre todo esto, y felicitar a mi buen amigo Alvaro Arvelo, es por lo que tomé la palabra en la última Asamblea General de la entidad financiera CajaCanarias donde todos recibimos con alegría el nacimiento de Banca Cívica.
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