No ha sido ésta la primera vez que colectivos musulmanes han reivindicado el templo para sí

AP Nazarenos de la hermandad de Los Dolores caminando bajo las arcadas de la Mezquita, el pasado viernes por la tarde
Domingo
, 04-04-10
No sabía Demetrio Fernández, obispo de Córdoba desde hace dos semanas, que las palabras de su homilía de toma de posesión iban a ser tan necesarias y tan pronto. «El uso compartido de la Catedral no cabe en la verdad de la religión cristiana», dijo el prelado al tomar el báculo. Porque, cuando monseñor Fernández descubría días después la primera Semana Santa cordobesa, 118 musulmanes de origen austríaco protagonizaba el mayor incidente en la Mezquita-Catedral en los dos últimos años al tratar, al asalto, de rezar en su interior. El suceso, que se ha saldado con la detención de dos de los activistas islamistas, ha reavivado el debate sobre el ecumenismo en un edificio conocido en todo el mundo por sus raíces omeyas pero que, desde el siglo XIII está bajo la tutela de la Iglesia católica.
No ha sido ésta la primera vez que colectivos musulmanes han reivindicado el templo para sí. El precedente más cercano tuvo un nombre propio, Mansur Escudero, y aconteció en la Navidad de 2006, cuando el presidente de la Junta Islámica rezó en una de las puertas de la Mezquita. Monseñor Asenjo, entonces obispo de Córdoba y hoy prelado hispalense, dejó clara la posición de la Diócesis, que a la postre se ha convertido en la postura oficial de la Iglesia universal. «En la Catedral está el Señor y ello hace inviable celebrar la oración de otra tradición religiosa», sentenció frente a una Junta Islámica amparada en los rezos permitidos en 1979, 1982, 1985 y 1991. Ahora, en pleno debate sobre la Ley de Libertad Religiosa, en la que el Gobierno podría plantearse regular el descanso de los musulmanes el viernes, los 118 austriacos del Miércoles Santo vuelven a la carga.



