Valoración:
Publicado Domingo , 04-04-10 a las 06 : 31
En el año 1986, Juan Barranco era el alcalde socialista de Madrid. «Fue un invierno horroroso, con un frío atroz; tanto, que abrimos el Metro para que la gente se metiera dentro a dormir. Habíamos hecho unos pabellones para personas sin hogar en la Casa de Campo, pero muchos de los indigentes se negaban a ir» —explica—. «Así que decidí acudir personalmente para invitarles a ir. Pregunté a mi equipo: “¿Dónde hay más gente durmiendo en la calle?” y me dijeron que en la Gran Vía».
El alcalde Barranco, ni corto ni perezoso, se metió en su coche y se fue hasta la plaza de Callao, cuya boca de Metro era de las más concurridas aquellas gélidas noches. «Bajamos, y les fui pidiendo uno a uno que se dejaran conducir a los albergues, que allí iban a estar en mejores condiciones. Muchos eran toxicómanos; sólo uno quiso venirse. Al salir del Metro, vi a un hombre tumbado en el suelo junto al Palacio de la Música. El frío era horrible. Me acerqué e intenté convencerle, utilizando toda mi labia, para que los equipos municipales le llevaran al albergue. Pero nada. Y como yo insistía diciéndole “pero hombre, que se va a morir de frío aquí”, el tipo se quitó la manta de la cabeza y me dijo muy serio: “¿Conoce usted la Constitución?”. “Claro”, le respondí. Y él entonces me dejó de una pieza, al decirme: “Pues la Constitución me da derecho a morirme donde a mí me de la gana”».
Reconoce que se marchó con una gran frustración, pero ¿qué se podía responder a alguien con argumentos tan aplastantes?
Barranco fue el alcalde más joven de Madrid —con menos de 40 años—. Como le gusta recordar, al hablar de la Gran Vía, fue un Gobierno municipal del PSOE, presidido por Enrique Tierno-Galván, el que devolvió a la calle su nombre, cambiado por avenida de José Antonio en la posguerra.
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...
Facebook ABC.es
ABC.es on Facebook