
El alcalde indica a un turista en la Gran Vía
FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO
FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO
Publicado
Domingo
, 04-04-10 a las 06
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Pasear con un alcalde es una carrera de obstáculos. Porque ¿quién no lo conoce?¿Y quién no tiene algo que pedirle, recriminarle o sugerirle? Él, libre por un momento de la atadura de la oficialidad, camina como recuperando el tiempo perdido, enlazando anécdotas y recuerdos. Y —siempre hilando—, también futuras propuestas electorales.
En la red de San Luis estuvo, durante muchos años, el templete de Antonio Palacios que daba acceso al Metro, una maravilla de granito y forja acristalada. «Un alcalde que apreciaba poco las cosas —cuenta Juan Barranco— lo quitó, desgraciadamente. Yo utilizaba mucho el templete cuando era chaval, porque las oposiciones de banca las estudiaba por allí».
Pero no todo está perdido: Ruiz-Gallardón reconoce que «el original no se puede recuperar», aunque abre una puerta: «Existe la posibilidad de hacer una reproducción a escala uno-uno del templete; es un proyecto que me gustaría incorporar a la próxima legislatura».
En realidad es una calle muy estrechaLa Gran Vía, tan neoyorquina, con sus rascacielos... ¿Pero es realmente así? No lo cree Alberto Ruiz-Gallardón: «En realidad, nació con vocación de ser una gran calle europea, y está más cerca de vías que puedes encontrar en Francia, Austria o Alemania. De hecho —insiste— sus edificios no son altos, excepto el de Telefónica. Lo que ocurre es que te da la sensación de altura porque, paradójicamente, la Gran Vía es una calle muy estrecha: estos mismos edificios, si estuvieran en el paseo de la Castellana, no nos darían esa impresión».
Junto a la Red de San Luis, un turista extranjero se detiene e intenta interpretar un mapa urbano. El alcalde le ayuda a orientarse, en correcto inglés. Cuando ve el revuelo mediático, comprende que ese señor con gafas es «alguien». Se le informa. Y alucina.



